Mendotaku: sometedores y sometidos, lógicas japonesas - La Trenza - Mendoza Post
Martes 9 Abr 2019Martes, 09/04/19 atrás
porConstanza Terranova
Periodista

El manga es el tipo de historieta clásica de Japón. Con formato de libro, su lectura es de atrás para adelante. En tanto, el anime suele tomar historias y argumentos de los mangas para reflejarlos en dibujos animados con una estética muy diferente a la occidental.

Como todo producto cultural en los argumentos se ve reflejado el contexto de producción, es decir, la idiosincrasia japonesa. Pero cuando un producto cultural es consumido en otro contexto, como el mendocino, la apropiación de los roles y costumbres puede ser problemática.

Generalmente las chicas del manga y el anime son tímidas y torpes. Por otro lado están las que tienden a ser oscuras.

"Las mujeres tienen un rol casi secundario en el manga y en el anime por lo general, con contadas excepciones. En el anime ves a InuYasha que es varón, Pokemón, DragonBall Z, donde las chicas quedan relegadas totalmente." observa Florencia, asistente del Mendotaku.

En el manga y el anime hay diferentes géneros. En el género clásico, de llegada más masiva, se reflejan historias románticas. En estas se encuentran dos estereotipos de mujeres muy diferenciados.

Verónica, vendedora de comics comenta que siempre está el rol de "la clásica tontita que está enamorada del chico, pero es torpe, le va mal en el colegio, pero es re buena. Por otro lado tenes el otro género más gore, en el que se ve a una chica tímida pero más dura, más oscura que no tiene problema en matar a alguien, cosa que la otra jamás haría. Tenes como a la heroína y a la antiheroína."

Los adolescentes son los principales consumidores del manga y el anime tanto en Japón como en nuestra provincia.

Estos lugares completamente arbitrarios y poco elaborados que se le otrogan a las mujeres en los mangas y animes pueden ser cuestionables a la hora del consumo en adolescentes, principal consumidor tanto en Japón como en nuestra provincia. Estos roles no sólo refuerzan nociones tradicionales de la función de la mujer como compañera y mera figurante, sino que también las romantizan.

Sin embargo hay que entender el consumo y apropiación de la cultura japonesa dentro de un ambiente donde nadie juzga las elecciones de lo se hace, viste o consume:

"En este ambiente no está mal visto porque a las mujeres no les resulta ofensivo. Si tiene cierto machismo implícito, pero no se ve mal porque en general nada está mal visto en este contexto, la gente no emite juicio y acá nadie te va a criticar, nadie te va a discriminar."Explica Carolina cosmaker* y expositora del Mendotaku.

Las mujeres empedradas, aunque las hay, suelen ser excepciones en las tramas. 

En el manga existen representaciones claramente machistas y poco realistas de las mujeres, propias de un país misógino y violento hacia las mujeres, el colectivo LGBTI y otras disidencias. Allí los roles femeninos son asignados generalmente a jovencitas menores de edad, con cuerpos exuberantes y de carácter sumamente sumiso.

Estas jovencitas, tímidas y obedientes, son vistas como objetos de deseo y consumo. Lo que, por lógica de mercado, se convierte en un nuevo nicho de pornografía. Un ejemplo es el hentai donde parejas heterosexuales suelen experimentar diferentes parafilias. Sin embargo, también existen subgéneros que viran hacia la pedofilia, como el Lolicon y el Toddlercon. La existencia de estos subgéneros de consumo amplio son una evidencia clara de la importancia de rever los roles asignados en el manga, el anime y sus derivados.

El cosplay, que es vestirse como un personaje, trasciende edades y nacionalidades.

Por otro lado, existen dentro del manga los subgéneros yuri y yaoi. El yuri aborda temáticas de romance lésbico y el yaoi de romance gay. Las principales consumidoras, tanto en Japón como en América, son las llamadas fujoshio chicas podridas. Estas fanáticas del yuri y del yaoi son duramente criticadas en la sociedad japonesa por tener predilección ante temáticas homosexuales.

El yuri y el yaoi han sido criticado de forma continua por la comunidad LGBTI mundial por ser poco representativos de las realidades de los colectivos de gays y lesbianas en Japón. Estos subgéneros del manga suelen ser creados por y para mujeres heterosexuales insertas en una sociedad que aún criminaliza, penaliza y segrega a las disidencias.

El Yuri y yaoi también presentes en el merchandising del Mendotaku.

Otra representación del manga y el anime presente en el Mendotaku fue la de seme y uke. El seme suele ser el individuo activo y el uke el pasivo dentro de las relaciones homosexuales. Apropiado de la vieja cultura samurái y posteriormente del yuri, se recrea un juego de sumisión y dominación donde uno de los participantes se somete a la voluntad del otro. Un signo de este sometimiento se ve en el uso de collares de mascotas por parte del uke, y el manejo de la cadena por parte del seme.

Uke y seme, recrea un juego de sumisión y dominación donde uno de los participantes se somete a la voluntad del otro.

Para Carolina, que trabaja en este ambiente desde hace más de 15 años, no hay que subestimar a los adolescentes: "Es un juego temporal. Ellos en su intimidad son un personaje, toman diferentes roles, pero en realidad tiene que ver con esa libertad podes hacer lo que querés sin ser discriminado, criticado".

Sin embargo, en un momento histórico donde el consentimiento debe ser explicado y entendido como fundamental dentro de las relaciones de pareja, este tipo de juego debe darse en un contexto de reglas claras.


Fotos Mariana Canessa