Plata sucia y hasta golpes: las explosivas declaraciones de Manzanares - Mendoza Post
Post: Mendoza PostViernes 22 Mar 2019Viernes, 22/03/19 atrás

Víctor Manzanares, el ex contador de los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández, fue aceptado como un nuevo arrepentido en la causa por los cuadernos de la corrupción que investiga el  juez federal Claudio Bonadio y dio detalles increíbles sobre presuntas maniobras de lavado y escondite de dinero.

"Lejos de negar mi culpabilidad, insisto en que mi rol en el círculo de Néstor Kirchner no es el que se me endilga", expresó Manzanares al iniciar su declaración antes de confesar lo que presuntamente fue una red de corrupción y dinero sucio.

Entre otras cosas, el ex contador apuntó al fallecido Daniel Muñoz, secretario de Néstor, detallando cómo hizo arreglos con el entonces juez federal Norberto Oyarbide para sobreseer al matrimonio Kirchner en la investigación por enriquecimiento ilícito.

Estas son algunas de las declaraciones que trascendieron hasta ahora:

"[Daniel Muñoz] me pidió encontrarnos. Cuando llego a ese lugar, él estaba ya estacionado con Roberto Sosa, quien también había sido secretario de [Néstor] Kirchner. Me pide si le puedo guardar por unos días unos bolsos y mochilas, por razones de seguridad. Según me refiere en el lugar donde estaban guardados esos bolsos alguien había ingresado a robar y por ese motivo me pide que los guarde en un lugar seguro".

"Lejos de negar mi culpabilidad, insisto en que mi rol en el círculo de Néstor Kirchner no es el que se me endilga". 

"Empezamos a traspasar los bolsos y mochilas a mi camioneta. Eran aproximadamente entre unos 15 y 20 bolsos y mochilas. Yo ingenuamente le pregunto qué es, aunque suponía de que se trataba, y él me responde 'plata, Polo... ¿qué va a ser?'. Yo quedé asombrado y él me preguntó si quería trabajar con él. Ese trabajo al que me estaba ofreciendo ingresar, que me di cuenta que era ilícito, me tentó. Le dije que si podía pensarlo y él me respondió 'el tren pasa una sola vez'. Cargué los bolsos y me los llevé a mi casa en un momento en que no había nadie".

"Había entre 20 y 30 millones de dólares en total, en billetes de dólares y euros. Hay cuestiones en la vida que son obvias para un contador. Sabía que podía estar lavando dinero, pero al día siguiente le contesté que sí, que quería el trabajo".

"A los pocos meses me pidió que consiguiera una caja de seguridad. Como mi padre tenía la caja de seguridad más grande que ofrecía el Banco Santa Cruz, se la pedí prestada. Allí guardé el dinero hasta donde entró. Coloqué lo máximo que pude de los euros, que eran billetes de 500. Esa caja cubrió, estimo, hasta 8 millones expresados en dólares. En esa caja debo haber colocado entre 2 y 3 millones de euros, que eran todos de 500, y el resto lo completé con dólares".

"Muñoz era un corruptor de almas, entre ellas la mía. A él no le interesaban los dividendos, él copió el plan estratégico de Néstor Kirchner. En el año 2016 dos meses antes de su fallecimiento, Muñoz me envía un mensaje de texto, pidiéndome que no lo abandone y que lo perdone. Lo llamé por teléfono y me pidió que viaje. A los pocos días viajé a Buenos Aires, lo visité en su casa. Allí me explicó todo lo que había sucedido con los Panamá Papers. No me contó en detalle, me dijo que había comprado un montón de propiedades y que había cometido el error de ponerlas a su nombre".

El ex contador detalló maniobras de lavado y como se trasladaban bolsos con dinero, entre muchas otras explosivas revelaciones. 

"Carlos Cortez me comenta que Muñoz tenía un plan de fuga en un doge de pesca en el Caribe en el que podía estar escondido varios años. Cuando voy a la clínica a ver a Muñoz, estando con el matrimonio a solas, le hago el pedido que había conversado con Cortez, como si fuera una sugerencia mía. Muñoz lo rechazó, me dijo bajo ningún concepto, que me quedara tranquilo porque ya tenía todo arreglado, que le había puesto 8 millones de dólares al juez, en referencia a Rodríguez. Estimo que lo que invirtió Muñoz en el exterior es mucho menor a lo que invirtió en el país. Estimo que la fortuna en este país ascendió aproximadamente a US$130 y 150 millones".

"No tuve oportunidad de constatar el origen de los fondos que manejaba Muñoz hasta tanto no se dio la experiencia vivida de ir a buscarlo al aeropuerto de Río Gallegos, sabía yo a qué concurría y por ellos ingresaba a la pista de aterrizaje del aeropuerto con el automotor de mi propiedad que tenía a esa fecha, que era una VW Passat 2.0 que se caracteriza por tener un baúl muy amplio. En algunas otras oportunidades Muñoz aterrizaba en un hangar a doscientos metros de la pista principal con un avión privado. Una vez aterrizado me acercaban de la bodega del avión o desde arriba de la cabina dos valijas grandes que se colocaban en el baúl de mi auto al cual subía Muñoz".

"Llegados a la puerta del domicilio, Muñoz bajaba, descargaba las valijas donde presumo que había dinero e ingresaba a este domicilio. Algunas veces le era abierta la puerta por alguien de su interior, y otras veces Muñoz poseía las llaves. Yo permanecía dentro del auto por aproximadamente 30 minutos esperando a Muñoz. Muñoz salía a veces con una mochila y otras veces con un bolso que contenían dinero, que contenían US$2 millones aproximadamente. Concurríamos a la oficina en Avenida Kirchner 952. Allí Daniel dejaba esa mochila o ese bolso en el armario al que me referí anteriormente. Realicé esta dinámica entre cinco o seis veces, luego de que yo le comentara a Muñoz mi temor por un posible robo, no me convocó más".

"Hacerlo feliz a Daniel Muñoz era el summum para mí, porque Kirchner lo maltrataba, le pegaba, entonces yo lo llamaba por teléfono desde Río Gallegos y le decía te fabriqué dos o tres millones de pesos de blanco y le pedía que vaya de shopping, a gastárselo. Yo disfrutaba esa actividad por la satisfacción que le generaba a Daniel. No lo hacía solamente por avaricia. Con esto no pretendo mejorar mi situación, sino hacerme cargo de lo que hice".

"Muñoz era un corruptor de almas, entre ellas la mía. A él no le interesaban los dividendos, él copió el plan estratégico de Néstor Kirchner". 

"El inicio de la familia Kirchner en la actividad hotelera no es a partir de febrero de 2008, sino dos años antes, en el año 2006. Por lo que no son tres los hoteles de la familia Kirchner sino cuatro. El complejo hotelero Los Sauces es la gema de esta colección, que tuvo los mayores niveles de valores de locación, pero menos ocupación y menos cantidad de habitaciones. Digo que es la gema porque durante alguna reunión con Néstor Kirchner, éste demostraba orgullo con ese Complejo y me decía que el día que dejara la presidencia se iba a dedicar a dar conferencias por el mundo y que allí iba a recibir a dignatarios extranjeros".

"Este contrato significó una suma de entre US$ 10 y 11 millones de ingreso en blanco a la economía de los Kirchner. No se puede hablar de otro factor de apalancamiento financiero más importante que este. No puede quedar ajeno a ninguna investigación judicial. Si no se contempla esta operación se estaría sesgando todo análisis sobre el crecimiento y la estructura patrimonial de la familia Kirchner. La baja en el monto del contrato de Alto Calafate sucedió porque a Lázaro Báez se le hacía insostenible un contrato en dólares con un tipo de cambio variable".

"A principios del año 2010 Lázaro Báez vino en mi casa para pedirme que intercediera con Néstor Kirchner y le manifestara sobre la peligrosidad de mantener estos valores. Su intención era pesificar los contratos de locación que mantenía en dólares con la familia Kirchner. Le trasladé esa inquietud al doctor Kirchner, sintiendo yo incluso algún tipo de temor ya que yo nunca había tenido intervención en la negociación de valores locativos. Él me dijo que no, que esas eran ideas de Báez porque el hotel le dejaba buenas ganancias. Sanfelice le decía a Kirchner que estaba todo bien, lo inflaba. Sanfelice era para Kirchner lo que López Rega era para Isabelita".

"Cuando Austral Construcciones construye el Complejo Hotelero Los Sauces Plaza Patagonia, Néstor Kirchner no pagó un solo centavo. De modo tal que cuando yo hacía las declaraciones juradas de Néstor Kirchner consignaba un pasivo a favor de Austral Construcciones cercano a los $8.329.000 que correspondía al saldo impago de las facturas emitidas por Austral Construcciones por la obra ejecutada. Se mantuvo impago el pasivo, durante dos ejercicios consecutivos. Desconozco cuál fue el motivo, aunque puede dar lugar a la especulación. Yo aconsejé a Néstor Kirchner solucionar este tema porque sostenía que no era creíble, le insistía en que ese pasivo debía ser cancelado".

"No son tres los hoteles de la familia Kirchner sino cuatro. El complejo hotelero Los Sauces es la gema de esta colección".

"Cuando falleció Néstor, el último en llegar a El Calafate fue Daniel Muñoz. Llevaba consigo las llaves de los tesoros, que eran los lugares donde se guardaba dinero. Daniel me dijo que sintió asco y repugnancia de la cara de la gente que fue a buscarlos al aeropuerto, especialmente la de Sanfelice, por la avidez que mostraban por las llaves".

"Cuando salió lo de los Panama Papers, Cristina me interroga, sabiendo de mi relación cercana a Muñoz, sobre qué sabía yo al respecto. Le respondí que me había enterado por un mensaje de Muñoz un día antes que la noticia tomara estado público. La respuesta de Cristina fue 'con razón tardó tanto tiempo en devolverme las llaves del departamento de la calle Uruguay'. Desde mi punto de vista, entre la contradicción de Cristina sobre las llaves de los tesoros y lo que me dijo Muñoz de que entregó las llaves el día de la muerte de Néstor, infiero que alguien que haya recibido esas llaves de Muñoz no se las haya devuelto a Cristina de manera inmediata".

"Creo que pretendía resguardarse hacia el futuro teniendo un testigo ocular de lo que sucedía. Recuerdo también que cuando murió Daniel Muñoz, Cristina me dijo 'menos mal que se murió', en un sentido de que parte de los secretos de Néstor y Muñoz están resguardados. Hoy, estoy poniéndole luz a esos recuerdos".

"Daniel [Muñoz] me refirió que los fondos de Santa Cruz habían desaparecido por arte de magia y obviamente el Banco Santa Cruz, que manejaba el fideicomiso de esos fondos, iba a tener que dar las explicaciones que correspondan. Si bien yo fui síndico del Banco de Santa Cruz, todo el mundo en la Argentina sabe que la sindicatura es una institución meramente decorativa. El control descansa en otras instituciones del Banco o en auditorías externas, pero ese comentario de Muñoz sí amerita que el destino y aplicación de esos fondos sea investigado".

"Yo creo que entre Carolina Pochetti [viuda de Muñoz] y Carlos Cortez tienen que haber escondido un físico aproximado de US$200 millones. Creo que por la tranquilidad que algunos pueden mostrar en prisión, el plan es esperar unos años y luego salir a disfrutar, como lo hemos visto en tantas películas de Hollywood de este tipo. Yo buscaría, si estuviera a cargo de la investigación y pudiera contar con recursos de inteligencia de otros países, en todos los self storage a nombre de argentinos en los EEUU, pero principalmente en Florida, Colorado, New Jersey, California".