El fenómeno de los hinchas de Huracán y el ejemplo de "querer es poder" - Mendoza Post
Jueves 28 May 2015
porEmanuel Tristán
Editor de Deportes

La hinchada de Huracán Las Heras es el fiel reflejo de que el cambio en la conducta disciplinaria de los hinchas en el fútbol es posible, siempre y cuando haya voluntad, contención y deseos de mejorar.

No hace muchos años atrás, hacer referencia de la "Número 1" (tal como se denomina la barra brava del Globo) era relacionar a los simpatizantes con hechos delictivos, incidentes en algún partido, rotura de autos camino a la cancha, entre otras situaciones de inseguridad que generaban terror ante el paso de los aficionados.

Hoy todo es diferente y eso ha repercutido en muchos aspectos que rodean a la institución de calle Olascoaga, más que nada al deportivo.

Los hinchas del Globo cambiaron el chip. Decidieron ellos mismos dejar de ser los revoltosos de siempre, los que impedían que su equipo progresara, los que le metían miedo a la sociedad en cada partido. Modificaron su conducta y se rehicieron como los verdaderos gestores del aguante hacia su equipo, en todos los ámbitos y expresiones.

Lo de los hinchas del Globo en San Juan fue de una magnitud titánica.

Hoy ya no se habla más de que robaron comercios camino a la cancha, o rompieron vidrios de los autos, o le robaron a los desafortunados transeuntes que se cruzaron en su camino.

Hoy se habla de la pasión y la magnitud de una de las hinchadas más populares de Mendoza. De cómo coparon San Juan, alentaron todo el partido y redujeron a la mínima expresión folclórica a la barra de Boca.

Hoy se habla de cómo los simpatizantes se organizan y colaboran con el club, realizan rifas, generan recursos genuinos para engrandecer el estadio, lo arreglan, lo pintan, ayudan en lo que haga falta, cuidan y mantienen las instalaciones.

Pero esta editorial no es para hablar de los hinchas lasherinos, sólo los estoy poniendo de ejemplo para pensar que el cambio en el fútbol es posible. Que la violencia en las canchas no son una causa perdida, y que cuando realmente hay voluntad de cambiar, las cosas se pueden hacer bien.

Hace no mucho tiempo atrás, pensar en este presente de la barra de Huracán era imposible. Y hoy, otros deberían aprender de ellos.