Sábado 9 Feb 2019 7 días atrás
porAna Paula Negri
Periodista

La escuela podría ser considerada el medio de comunicación y difusión más masivo y los docentes son los comunicadores. No todos, pero la mayoría de las personas llega a la institución para aprender no solo la currícula oficial sino a desenvolverse en la sociedad como ciudadanos y ciudadanas con derechos.

Para esto, no solo la legislación debe ser una herramienta legítima de implementación para que todos los alumnos reciban la información que necesitan para votar, ya que en nuestro país los jóvenes ejercen su derecho a elegir sus representantes desde los 16 años, sino también para que sepan desarrollarse en sociedad y detectar cuándo las interacciones entre las personas vulneran sus derechos.

Uno de ellos es el derecho al respeto por su cuerpo y sus decisiones, especialmente en los más pequeños. Tal como explicó la presidenta de la Asociación Familias Diversas de Argentina (AFDA), Andrea Rivas: "En el nivel inicial los contenidos son sobre el cuidado del cuerpo y la salud, el conocimiento de las partes del cuerpo y el uso de vocabulario correcto para nombrarlas, se adquieren herramientas para identificar y expresar las emociones y habilidades para identificar situaciones de potencial riesgos (posibles abusos). Adquirir habilidades de interacción con el ambiente en el cual se desenvuelven. En los otros niveles también se brinda información actualizada sobre el cuidado del cuerpo propio y el de las otras personas, a poder pedir ayuda en situaciones de abuso y acoso, al respeto por la diversidad, a vivir la identidad de género, su expresión y orientación, los derechos sexuales y reproductivos libres de violencia y discriminación".

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Rivas lo dice claramente: "la educación sexual integral se trata de un derecho humano de las niñas, niños y adolescentes que posibilita el acceso a otros derechos fundamentales como el derecho a la salud, a la información y a los derechos sexuales y reproductivos".

Congreso Regional de ESI 2018

Las mentiras que se difundieron el año pasado sobre los contenidos de los cuadernillos de la ESI, amparada por la ley 26.150 que creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral, son más que una discusión política, son un daño enorme para el futuro y el resguardo de la integridad física y mental de los niños, niñas y adolescentes de nuestro país.

Según afirmó el titular de la DOIATE, Miguel Conocente, al Post el año pasado habían en Mendoza 4000 docentes formados en ESI, número que se seguro se incrementó luego del primer Congreso Regional de Educación Sexual Integral organizado por el SUTE a fines del año pasado.

Pero los directivos de algunas escuelas, especialmente las religiosas, se niegan a enseñar a sus estudiantes que deben cuidar su cuerpo de todo lo que no quieran, que existen otro tipo de familias que no son las heteronormativas, que no se debe discriminar a nadie por razones de sexo, raza, etnia o cualquier otro motivo, entre otros ejes presentados por la ESI.

A pesar de que en las últimas pruebas aprender más del 70% de los chicos pidieron más educación sexual, a ningún funcionario público le interesa ni se expresó el año pasado o a principios de este durante el inicio del ciclo lectivo sobre la falta de docentes, herramientas y horas destinadas a formar a los chicos en ESI.