Curiosidades, rarezas y contradicciones de la política de estos días - Mendoza Post
Miércoles 27 May 2015
porHugo E. Grimaldi (*)

Es muy rara la Argentina de hoy y por eso nada está dicho en materia electoral, cuando a la vista y oídos de los ciudadanos se mezclan públicamente los valores de los diferentes 25 de Mayo de la historia y no a todos les llama la atención. O mientras la Presidenta reta a quienes no piensan como ella, sin que parezca que haya tomado ninguna nota de los pedidos de diálogo, tolerancia y convivencia que, tal como si el papa Francisco hubiese bajado una línea, media Iglesia se empeñó en explicitar en las homilías de la fecha patria, una de las cuales ella siguió auténticamente conmovida.

Más allá de cierto autismo que a veces impone la política en quienes dirigen, también hay mucha confusión en la sociedad sobre determinados otros temas que vienen de más lejos, como el rol del Estado y la gracia que suelen desparraman quienes están arriba cuando deciden qué hacer con los impuestos que pagan los ciudadanos.

Es habitual creer que el gran dador de empleos es el papá-Estado y todos se lo agradecen, aunque por estos días se muestra activo para bendecir las negociaciones paritarias entre "privados", los gremios y las cámaras patronales. Hay tanta confusión con su rol, que muchos miran con cierta pasividad hasta cuando los que gobiernan ponen techos en los convenios o cuando aplican escalas del impuesto a las Ganancias ya anquilosadas.

A la inversa, son pocos los que le reprochan a quienes administran cuando no crean las condiciones para que el empleo florezca de la mano de la inversión. Por otra parte, parece que también hay muchas personas que dicen que no saben o que prefieren mirar para otro lado ya que, mientras son sus rehenes, lo presumen omnipotente, claro está que hasta que deja de serlo y la venda se les cae.

Este recurrencia ya se dado varias veces en la Argentina de los últimos 30 años, pero parece que la memoria colectiva a veces no funciona, ni aún preventivamente. 

Otro ejemplo de las locas discordancias de estos tiempos, pasa por la administración de la economía, porque mientras todos los indicadores van para atrás y que para arreglarlos los economistas de los candidatos pronostican al menos "cuatro años" de trabajo, la Presidenta dice que Axel Kicillof es su "mano derecha", mientras que Daniel Scioli, alineado, sugiere que de él no se puede prescindir.

El ministro apunta, con razón, a que la suba de los precios se ha ralentizado y mientras señala a grosso modo que hoy "estará en 18% o 20%" y olvida que en el Presupuesto que él mandó al Congreso se pronostica 15%, defiende a la vez un techo de 27% para las paritarias. Una vez más, ígrande el Estado! porque es quien permite tamaño incremento en el salario real de los trabajadores.

Un Estado benefactor, pero bastante contradictorio y, por ende, poco atractivo. Aunque todo es tan raro en la Argentina de estos días que este pequeño detalle, ¿a quién le puede importar, mientras el dedo benefactor lo señale?