Por qué la crotoxina no sirve para curar el cáncer - Mendoza Post
Martes 26 May 2015
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

No existe peor mentira que la que tiene que ver con temas de salud. No hay peor engaño que el de ilusionar a una persona que posee una enfermedad terminal con una probable cura que luego se demuestra inefectiva. Sobre todo, porque esa clase de personas son las que están dispuestas a dar hasta lo que no tienen en pos de lograr una sanación para sus graves afecciones.

Tal cual viene denunciando el Post, en temas oncológicos ese tipo de engaños está a la orden del día. Y una de las doctrinas pioneras en dicha estafa ha sido la tristemente célebre Crotoxina, inútil compuesto que hizo aparición a mediados de los años 80 asegurando remitir todo tipo de cáncer de manera instantánea.

Como era de esperar, terminó siendo un fraude y la mayoría de los que siguieron el tratamiento acabaron falleciendo. Lo más triste es que muchos podrían haber tenido una sobrevida mayor de no haber abandonado sus tratamientos oncológicos convencionales.

En estos días, en los que existe un fuerte lobby para que vuelva a permitirse la venta de dicho compuesto, aprovechamos para recordar cómo fue el fiasco de la Crotoxina en su momento.

Todo es historia

La historieta comenzó en julio de 1986. En ese año se anunciaba que una droga obtenida en base al veneno de la víbora de cascabel parecía ser eficaz en el tratamiento del cáncer, lo cual causó una gran conmoción. Casi inmediatamente -y mientras se denunciaba que en esos días 83 pacientes recibían esa droga sin autorización-, el Ministerio de Salud decidió formar una comisión de oncólogos que revisara los experimentos.

Sus conclusiones fueron terminantes: "Se comprobó que los datos estaban falsificados o ausentes y que no había ninguna razón que justificara tratar a pacientes con Crotoxina". En medio de un escándalo académico, jurídico y humanitario, el ministro Conrado Storani prohibió el uso de la droga en octubre de 1986, solicitada en los diarios de por medio.

Grupos de pacientes protestaron y acusaron al Gobierno de tener "resultados secretos" y de alentar, con la prohibición, "el mercado negro de la Crotoxina". La polémica llegó al Congreso y a la CGT. Muchos especialistas, sin embargo, prefirieron hablar de "fraude".

En 1995 Raúl Matera, secretario de Ciencia y Tecnología del menemismo, reflotó el tema. Su sucesor, Domingo Liotta, anunció la continuación oficial del experimento. Las nuevas pruebas se hicieron en dos hospitales autorizados por el ANMAT: el General San Martín de Paraná y el de Vicente López. Las resoluciones son las Nº 4559 y Nº 351.

La primera fase de la investigación fue aprobada en julio de 1998. Veinticinco pacientes terminales, de entre 18 y 60 años, se sometieron voluntariamente a las experiencias. Todos habían recibido tratamientos convencionales y aceptaron que se estudiara en sus cuerpos el grado de toxicidad de la Crotoxina.

Lamentablemente, hasta ahora no se evidenció eficacia alguna en el tema y todavía se sigue experimentando. Lo cual significa que se comercializó la droga sin haberse, siquiera, hecho los pasos metodológico-experimentales básicos.

Lo más triste de todo esto es que, no sólo se trata de un tema que involucra a la salud pública y en el que muchos han fallecido en el marco de una vacía esperanza, sino que muchas de esas personas podrían haberse curado con tratamientos convencionales.

Frente a lo dicho, lo único que nos queda esperar por parte de los que lucran con este método, es que se insistan en realizar algún estudio que pueda demostrar sus aseveraciones, ya que hasta ahora ninguna investigación independiente ha logrado avalar los supuestos de dicha doctrina.

Y si no... que se dediquen a otra cosa.