Investigación del Conicet alerta sobre la conservación del cóndor andino - Mendoza Post
Investigación del Conicet alerta sobre la conservación del cóndor andino

A casi un año del hallazgo de 34 cóndores muertos en el distrito de Los Molles una investigación del Conicet apunta a los "cebos tóxicos" utilizados por ganaderos como la principal amenaza de conservación de la especie.

Investigación del Conicet alerta sobre la conservación del cóndor andino

Jueves 17 Ene 2019
porAdrián Lira
Periodista Diario Vox

Haber sido declarado como monumento natural o figurar en canciones y poemas de la producción folklórica regional parece haber colaborado poco en la conservación del cóndor andino, una de las especies de aves más grandes del mundo cuya conservación se encuentra seriamente amenazada.

Es que según advierte una investigación realizada por la bióloga Rayen Estrada Pacheco, becaria doctoral del CONICET, Mendoza fue protagonistas de una de las mayores matanzas de cóndores que se haya registrado en el país con un total de 34 individuos. 

Por este hecho, que tuvo fuerte repercusión nacional en enero del año pasado, se abrió una causa judicial que se está llevando adelante en los juzgados federales y que tiene como principales sospechosos a integrantes de las familias Baigorria y Rojas que se dedican a la ganadería en el distrito de Los Molles ubicado en el departamento de Malargüe.

El cóndor andino, en peligro

Pero más allá de lo lamentable de la noticia, para la comunidad científica como para conservacionistas y personal de carrera del área de recursos naturales, lo preocupante fue haber constatado en los análisis toxicológicos que se efectuaron a las aves la presencia de sustancias venenosas como organofosforados y carbamatos. Productos de uso agrícola que algunos productores (principalmente de ganado ovino y caprino) colocan en cadáveres de animales para envenenar a los posibles predadores como el puma, el zorro colorado o incluso perros.

Según la investigadora se trata de una práctica netamente ganadera que genera un conflicto con productor que sufre la predación de sus animales provocada por predadores silvestres que atacan el ganado y que lamentablemente también afecta a los cóndores que bajan a alimentarse de esa carroña y mueren en lugar de los carnívoros. "Es una práctica que existe desde hace muchísimo y que ahora se visibiliza más por casos como los 34 cóndores muertos en Mendoza, 23 en Patagonia o los 19 en Jujuy. Son mortandades masivas de las que nunca habíamos tenido registro y cuya causa es el veneno", aseguró la especialista quien también agregó: "Los análisis que estamos haciendo nos permiten establecer que la problemática del uso de cebos tóxicos es la que más cantidad de individuos está involucrando comparado con otras problemáticas de conservación que pasan a ser menores como las causas naturales que solo afectan al 5% de las aves".

Al respecto Adrián Gorrindo, jefe del Departamento de Fauna de la provincia, dijo que si bien lo de Mendoza fue un hecho sin precedentes la problemática de la utilización de cebos tóxicos por parte de productores ganaderos es algo que se da en todo el país y que viene de la mano del mal manejo de la actividad. A esto se suma que esos mismos puesteros cazan la fauna silvestre o dejan entrar a cazadores a su campo para cazar guanacos, choiques, liebres que son parte de la dieta del puma. En ese sentido Gorrindo señaló que la utilización del veneno es el camino más corto y más dañino y que existen estrategias de ahuyentamiento que ayudan a reducir en gran medida la pérdida de ganado. Entre ellas la utilización de corrales, la incorporación de cajas lumínicas y sonoras y la utilización de perros protectores adiestrados cuya efectividad ha sido ampliamente probada por el INTA Bariloche.

Los cóndores muertos en Mendoza

Por su parte Jennifer Ibarra de la fundación Cullunche, organización que forma parte del programa nacional de conservación de cóndor andino, dijo que en 2018 se registraron más de 60 muertes de cóndores sobre una población aproximada de 6.000 lo que significa un número más que preocupante y que pone en riesgo la conservación de estas aves que tienen un ciclo biológico que promedio los 70 años y que saca un pichón cada dos años.