El papa, en contra de los barras pero a favor de los "chirlos" a los niños - Mendoza Post
Por: Mendoza PostDomingo 24 May 2015

El Papa calificó hoy de “salvajada” el escándalo en el superclásico Boca y River y lo atribuyó a “la pasión desbordada, la prepotencia” de los argentinos y a “la incapacidad de vivir en sociedad”,  a la vez que cuestionó la existencia de las barrabravas y dijo añorar el fútbol de sus años de infancia cuando se podía ir a la cancha tranquilamente y en familia.

En una entrevista con el diario “La Voz del Pueblo” de la localidad bonaerense de Tres Arroyos, el pontífice se refirió a los incidentes graves en el partido por la Copa Libertadores, en el que un grupo de hinchas de Boca tiraron gas pimienta a los jugadores de River cuando salían por la manga al iniciarse el segundo tiempo.

“Fue una pena. Son esas salvajadas propias de la persona que la pasión lo desborda, y también la prepotencia y la no sociabilidad, la incapacidad de vivir en sociedad. La verdad que es lamentable que en nuestro pueblo existan cosas como las barras bravas, sé que en otros países también existen”, sostuvo el Papa.

 "Son esas salvajadas propias de la persona que la pasión lo desborda".

Y, agregó: “Acá en Italia también hubo problemas entre barrabravas, que no necesariamente luchan por el club, la mayoría son mercenarios”.

Francisco, un apasionado del fútbol e hincha de San Lorenzo, dijo que él vivió “el tiempo del fútbol amateur” y recordó que “en la campaña del 46 tenía 9 años y siempre iba a la tribuna, nunca a la platea”.

“Lo peor que se le decía al árbitro era vendido, infeliz, idiota y de ahí no subía. O patadura a alguno que no había agarrado bien la pelota, o dormido... No es esa catarata tan colorida de insultos de ahora. Ha cambiado el ambiente y es lamentable”, manifestó.

El Papa insistió en recordar sus años de infancia cuando iba casi todos los domingo al Gasómetro a ver a San Lorenzo y en destacar que lo hacía en familia, y que muchas veces también su mamá lo acompañaba.

 "En aquella época te daban dos cachetazos y listo”. 

Eso sí, si se portaba mal, entendía que el chirlo era le mejor opción.

Es que Francisco reiteró hoy que está a favor de que los padres le den "un chirlo" a sus hijos, al recordar una anécdota de su infancia, pero obvió tener en cuenta los estudios médicos que lo desaconsejan, por tratarse de una zona sensible.

En su entrevista, el pontífice volvió a contar la misma anécdota que hizo pública durante una audiencia general en Plaza San Pedro, en la que relata con detalles la paliza que recibió de sus padres por haberle dicho algo inapropiado a una maestra de cuarto grado.

"Yo estaba en la preadolescencia, tenía unos 10 u 11 años, y la maestra no recuerdo qué dijo y yo largué un término que no correspondía. Y me escuchó. Cuando salimos al recreo me dijo: 'Eso no se dice, así que te voy a mandar una nota para que venga tu mamá mañana'", memoró.

"Mi mamá fue, la maestra salió del aula y me mandaron a llamar. Y mi mamá muy tranquila me comentó: 'Lo que le dijiste a la maestra no se dice, ella trabaja para enseñarte, para hacerte hombre, así que pedile perdón'. Le pedí perdón a la maestra, me dio un beso y me dijo que volviera al aula. Y un poco dije, 'ya está, la pasé'. Pero ése fue el primer capítulo, el segundo fue cuando llegué a casa. Ahí sí cobré lindo”, sostuvo.

 "Ahí sí cobré lindo".

    Tras reconocer que hoy “los métodos de castigo a los chicos cambiaron, hay otra sensibilidad”, señaló que “en aquella época te daban dos cachetazos y listo”.    

“Siempre digo: 'Nunca le den un cachetazo en la cara a un chico porque la cara es sagrada, pero dos o tres palmadas en el traste no vienen mal'”, precisó.

Por más de la "justificación papal", hay que destacar que dar un azote en la cola de los chicos está desaconsejado no solo por el maltrato, sino porque se trata de una zona sensible y peligrosa. 

"En lo más profundo de las nalgas está el nervio ciático. Este nervio recorre toda la pierna y es el más largo del cuerpo y un azote no muy fuerte puede causar un traumatismo en el nervio, produciendo una inflamación de este que afecte a la movilidad de la pierna, temporal o definitivamente. Si se llega a producir un traumatismo interno por la rotura de vasos el daño puede ser serio. Y sea como sea, duele, y el dolor no es una manera de lograr ni comprensión ni obediencia", dice el sitio de salud infantil BebésYMás.