Post: Mendoza PostMiércoles 9 Ene 2019 10 días atrás

Más de 500 asistentes y unos 70 oradores expresaron hoy su conformidad al tratamiento de los residuos tóxicos que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) desarrollará para remediar los residuos ambientales en la mina de uranio de Sierra Pintada.

"Estamos dando un paso histórico que saldará una deuda ambiental, que por falta de compromiso político se demoró más de 30 años en iniciarse", expresó hoy el secretario de Ambiente, Humberto Mingorance, al abrir esta mañana la Audiencia Pública en el Centro de Congresos de San Rafael.

En este paso previo a la Declaración de Impacto Ambiental, los oradores se manifestaron a favor de la remediación de los residuos sólidos y líquidos que han quedado depositados luego de más de tres décadas.

Sierra pintada

Sin embargo, quienes mantienen una postura crítica a la actividad minera expresaron la condición de "limpieza y posterior cierre de la mina", y rechazaron toda posibilidad de reapertura futura y explotación uranífera en la mina, que dejó de producir en 1995.

"Estamos terminando de hacer cosas que otras gestiones no hicieron e impulsando, después de tantos años, la remediación ambiental de este complejo. Por lo tanto, no haremos una reapertura de la mina", aseguró Mingorance.

A su vez, la directora de Protección Ambiental, Miriam Skalany, explicó que "el proceso de remediación se encuadra en un procedimiento de tratamiento de residuos peligrosos y no en un proceso minero".

Según explicaron desde la CNEA, esta primera fase incluye la denominada agua de cantera, que se acumula por un valor de casi un millón de metros cúbicos, una consecuencia del proceso de lixiviación del mineral de uranio, que produjo efluentes.

De acuerdo con la documentación existente, el contenido de uranio supera ampliamente los niveles guía. De ahí la importancia de su tratamiento.

También se incluirá en esta etapa la remediación de 5.223 tambores con residuos que fueron generados en el complejo minero de Córdoba y que, a fines de la década del 90, fueron traídos a San Rafael.

Son residuos embalados en bolsas de plásticos y contenidos dentro de tambores de 200 litros, que fueron colocados en trincheras.

"El contenido total de uranio es de 14.000 kilos", indicaron desde el gobierno mendocino.