Domingo 6 Ene 2019 11 días atrás
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción

No hay caso, mi relación con el MendoTran está destinada al fracaso total. Lo he intentado, pero no va.

Empecé bien, con el pie derecho: el primer día fue todo jolgorio y alegría, pero luego nada volvió a ser lo que había sido.

Con el nuevo cambio de recorrido, tengo un solo micro que me deja en mi trabajo, el 401, que -por suerte- pasa a la vuelta de mi casa. A su vez, me deja enfrente de donde me desempeño.

Hasta ahí todo bien... el problema es enganchar el colectivo para llegar a horario. Por caso, hoy domingo fui a esperarlo a las 5 de la mañana y hasta las 6:05 aún no había pasado.

Debí subirme al 300, que me deja como a 10 cuadras, pero no me quedó otra. Para el menos avispado, es la línea que va a la terminal de micros de Mendoza.

Lo mismo me ocurrió el viernes pasado. O sea, antes de ayer. Esperé durante más de una hora y el micro jamás pasó. No fui el único que maldijo: todos los que esperábamos en la parada puteamos por igual. Un dato no menor: ello provocó que llegara tarde a mi trabajo.

Yo sé que un solo caso no debe ser tomado en cuenta a la hora de evaluar la efectividad de algo en particular. Pero en esta ocasión, las desventuras -por decirlo de alguna manera- se multiplican por cientos de pasajeros que cada día viven una pesadilla.

Sin mencionar que las paradas no están señalizadas -aún aparecen las viejas líneas y recorridos- y que en algunos casos las "nuevas" líneas son solo un papel pegado sobre el viejo número, como puede verse en la siguiente imagen.

Podría decir mucho más, pero no vale la pena. Natalio Mema ya admitió el fracaso del problema. Como bien dicen, "a confesión de partes, relevo de pruebas".