Viernes 14 Dic 2018Viernes, 14/12/18 atrás
porFlorencia Silva
Editora Post

Escena de familia tipo argentina en los años noventa: papá, mamá y los chicos cenan en un día de semana cualquiera, con el televisor encendido. Están dando Videomatch. La pantalla muestra una cámara oculta a Adriana Salgueiro, en la cual le han hecho creer (o no, nunca lo sabremos) que es la conductora de un magazine por cable. Los invitados son José María Listorti, Larry de Clay, Fredy Villareal, Yayo y Sebastián. 

Los humoristas hacen un sketch, un srtiptease tosco y vulgar, en el que los protagonistas se contornean sin gracia, poniendo en evidencia la gordura de Larry de Clay. En el final del acto, los varones quedan completamente desnudos. 

A esa altura, la conductora del falso programa, víctima de la cámara oculta, ha explotado en llanto y angustia. Tiene a cinco tipos desnudos rodeándola y, a pesar de que ella le pide que la terminen, insisten, blandiendo el pene a escasos centímetros de su cuerpo. Recién cuando la angustia la desdobla, recién ahí le dicen que "es una joda".

Escena dos. Una tarde cualquiera el televisor muestra un sketch protagonizado por Guillermo Francella. En la ficción interpreta a un argentino clase media conservadora, padre de familia. Está casado y se comporta como un "buen marido", pero no pierde ocasión para mostrarse harto de su esposa, cuando ella no lo ve. Tiene una hija adolescente, interpretada por Florencia Peña quien  trae a casa a una amiga del colegio, Juli.

La inocente "Juli", en la piel de Julieta Prandi, desata en "Don Arturo" toda clase de fantasías sexuales, las cuales reprime por su naturaleza conservadora, pero siempre están al límite de concretarse. Entre ellos hay un juego permanente de tensión sexual, naturalizando según los guionistas, que esto es posible entre una niña y un hombre adulto que podría ser su padre. Cada sketch cierra con el latiguillo "¡Es una nenaaaa!" Toda una propaganda de pedofilia edulcorada. 

El proceso de decontrucción es necesario y urgente en la lucha contra la violencia de género y los abusos y violaciones hacia las mujeres. Es excluyente también para acabar con la discriminación y el respeto hacia los derechos de la diversidad. 

Sin embargo, sería sanador que los protagonistas de la televisión de esos años no resistan el archivo. Si su discurso políticamente correcto es genuino, también sería genuino reconocer que lo que antes nos parecía gracioso o canchero, en verdad era violento.

Marcelo Tinelli "sobrevoló" el caso de Juan Darthés y felicitó, a través de Twitter, a las actrices argentinas por su denuncia y su lucha. Florencia Peña, quien era parte del elenco de "Poné a Francella" donde se desarrollaba el scketh de "la nena", es hoy una comprometida feminista. Pero nada ha dicho de su pasado actoral en dicha producción misógina de Telefé. 

La sociedad está cambiando para bien y la intolerancia a los contenidos del pasado es un buen síntoma. Pero sería reparador el exorcismo como único camino para forjar un presente y un futuro sano y PARA TODOS.