ShowMatch, los candidatos y el límite entre lo público y lo privado - Mendoza Post
Miércoles 20 May 2015
porCynthia García
Periodista

No se avizora un debate entre candidatos presidenciales, más allá de la protegidas visitas a TN. Sin embargo, tres de los cuatro precandidatos con verdaderas aspiraciones a la Casa Rosada asistieron alegremente al comienzo del ciclo de ShowMatch, el programa que conduce Marcelo Tinelli.

Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa, por orden de aparición en pantalla, cumplieron con lo que se esperaba de ellos: que se prestaran al juego de los imitadores y pronunciaran frases tan grandilocuentes como vacías ante millones de telespectadores. Es que Tinelli proporciona una audiencia inigualable siquiera por el acto político más masivo del que se tenga memoria en el país.

Florencio Randazzo prefirió mantenerse alejado del circo mediático y se excusó: “No veo por qué tengo que andar bailando en televisión, exponer a mi mujer. Prefiero debatir políticas”. Con argumentos razonables, evitó esa exposición que en otros casos busca la unción de popularidad del conductor.

 "No veo por qué tengo que andar bailando en televisión".

Stella Maris Martini es docente e investigadora en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Ha publicado los libros “Periodismo, noticia y noticiabilidad”, “Los que hacen la noticia” (junto a Lila Luchessi) y “La irrupción del delito en la vida cotidiana” (coeditado con Marcelo Pereyra) y analiza para el Post la presencia mediática en un programa donde lo central no es el análisis político. 

“Llevando a los candidatos presidenciales centrales, lo que está hace Tinelli es sumar entretenimiento a su programa de entretenimiento, pero por otro lado hace es una banalización absoluta de la política, o sea la degradación de la política. No lo digo desde un lugar de pensar a la política solamente como algo de seriedad absoluta, sino que la política tiene un lugar central en lo que es la construcción de ciudadanía, en la discusión de la cosa pública, del modelo de país que queremos y apoyamos, sea cual fuere ese modelo”, considera.

-No suma...

-De ninguna manera; no es solo un programa de entretenimiento sino que además es el programa de mayor rating, lo cual hace que el entretenimiento esté centrado en ciertas formas que aporten a la política. Además son formas que tienen que ver con competencias irrelevantes, como si fueran propuestas de vida, y por otro lado en el medio de esas propuestas de vida aparecen como figuras centrales las mujeres: ciertas mujeres con cuerpos operados, con historias privadas complicadas, puestas en el ámbito publico. En ese lugar y con esas reglas de juego se trata de más que una degradación, es, directamente, una anulación de la política. Por ejemplo, que los candidatos tengan necesariamente que bailar o contestar, por ejemplo si Macri es bueno en la cama o no... Y los políticos deben hacer comentarios del mismo orden que los participantes de la competencia.

"Con la presencia de estos tres candidatos le propone a la audiencia espiar a los candidatos y los pone en el mismo nivel que a los participantes" 

"Hay una farundalización de la política".

Tinelli saca como rédito un mayor audiencia, con el precio del segundo del aire disparatadamente alto. Con la presencia de estos tres candidatos le propone a la audiencia espiar a los candidatos en esa parte privada que no conocemos, los pone en el mismo nivel que a los participantes, y por otro lado legitima su modalidad, su manera de no-política. Y a la vez, teniendo en cuenta que Randazzo sería el más cercano a la Casa Rosada, el conductor expone cierta disputa con el gobierno nacional, en la medida en que los otros tres candidatos se prestan a poner su vida privada, a ser objeto de la parodia. Es más, es una parodia hecha por ellos mismos.

-¿Qué rol le cabe a Tinelli en este mar de opiniones y análisis?

-Creo que Tinelli es un producto del mercado, el más exacerbado. Tinelli está llevando el teatro de revistas a la televisión, está llevando parte de lo que podríamos llamar “programas pornográficos suaves” a la TV. Me parece que ahí juega esta cosa de un mercado exacerbado, porque las revistas o los programas eróticos tienen una audiencia selectiva. Sabemos que existe la protección al menor en la televisión, pero no necesariamente los padres creen que es algo que no deben ver sus hijos, entonces excede los motivos visibles, llega a esa forma pornográfica que es justamente la exhibición de actividades sexuales o de actos eróticos que son los que tienen que ver con las mujeres semidesnudas bailando e incluso haciendo gestos cuando lloran, cuando se presentan o pelean.

"Tinelli es un producto del mercado, el más exacerbado".  


 -El tema es, entonces, la televisión abierta donde esto se expone.

-Lleva un género antiquísimo -la pornografía- que corresponde más a la privacidad y lo masifica en la televisión. Creo que hay una apelación a la audiencia de manera equivocada que se la está apelando para un entretenimiento común, y está exacerbando... Tinelli inventa maneras nuevas de entretener y esas maneras nuevas siempre extreman los límites, como si fueran de goma, y los va borrando. Extrema los límites de lo privado hacia lo público, por ejemplo llevando a los candidatos, o cuando los participantes cuentan historias de vida complejas por el abuso, o las drogas. Por otro lado me parece que lo que hace es estirar las fronteras de lo privado de un género a una masividad de la televisión, que aunque es entretenimiento, igual tiene un límite. O debería tener un límite que no se debería pasar. No es un asunto de ser mojigato, sino es un problema de cierto respeto al pudor social, y a la privacidad de las personas. Por otra parte, la naturalización aporta a la cosificación de la mujer.

-¿Los candidatos se sienten “obligados” a ir al programa?

-Sienten bastante presión, y de ahí el poder de Tinelli. Porque es probable que si alguno faltaba se señalara muy fuertemente su ausencia: “invitamos a todos, no quiso venir... qué raro, porque a esta hora no esta trabajando”. Sabemos que la televisión tienen ese poder muy fuerte que es que lo que se dice un día, aunque luego se desmienta, ya esta dicho.

"Parece la huella de lo que ha sido la década menemista con toda esa farandulización de la política".

-Esta banalización recuerda a los años noventa...

-De alguna manera, aparece la huella de lo que ha sido la década menemista con toda esa farandulización de la política; en todo caso la derecha nos tiene acostumbrados a este tipo de espectáculos banales que no tienen que ver con la política. Algunos candidatos estiman que su participación en el programa suma, porque el potencial votante los ve desde otra óptica, los ve como una persona común que puede divertirse... Se apela a los indecisos, no a los del palo porque ellos supuestamente ya están convencidos. Para mí es una suerte de acto desesperado por conseguir votos, y que coincide con la búsqueda del conductor del programa que quiere más rating.

-El juego funciona para todos...

-Mientras a los candidatos no les queda muy claro qué tienen que hacer o cómo actuar, Tinelli tiene mucha más certezas: hace siempre un show.