Oficial: jueces, fiscales, policías y gendarmes iban al prostíbulo VIP de Mendoza - Mendoza Post
Sábado 16 May 2015
porChristian Sanz
Secretario Gral. de Redacción (click en autor)

La pregunta fue directa y sin medias tintas: “¿Iban jueces al lugar?”. La respuesta no fue menos elocuente: “Iba mucha gente importante”.

Así fue el intercambio que se dio esta semana entre los jueces que investigan el caso del prostíbulo VIP de Mendoza y su “gerenciador”, Sebastián Solé.

Como reveló el Post hace una semanala estrategia de este último es la de “gotear” información a efectos de presionar al poder, parte del mismo que iba a su local a utilizar los servicios que él mismo ofrecía.

“Ello explica por qué aún no dio a conocer los nombres del famoso listado de clientes VIP que jura insistentemente tener en su poder. ¿Para qué lo menciona una y otra vez si, según él, jamás dirá quienes integran la nómina?”, publicó este diario oportunamente.

En la nueva jornada judicial que se dio esta semana, Solé insistió en no dar detalles, no aún: “La base de un negocio así es la discreción”, sostuvo enigmático.

El prostíbulo VIP fue clausurado hace poco más de dos años

No obstante, una de las mujeres que declaró —a través de un testimonio reservado—, admitió que “había jueces, fiscales, policías y gendarmes” que iban al prostíbulo. En el mismo sentido, agregó un dato inquietante: sostuvo que internamente todos sabían que Solé tenía protección de personas de relevancia.

Ello obliga a preguntarse: ¿cuánto más demorará en conocerse el listado de quienes protegían al dueño de PymeVip, donde aparece el nombre de un importantísimo juez mendocino y varios políticos de primera línea de la provincia?

Ciertamente, Solé es un tiempista, juega con ello y no cesa en su estrategia. Sabe que, más temprano o más tarde, alguien le arrojará una soga salvadora. Hasta ahora no ha ocurrido, pero es probable que suceda a futuro.

Mientras tanto, insiste en el otro punto de su coartada: asegurar que no hubo trata de personas en su local, que las mujeres que allí laboraban lo hacían por propia voluntad

Ayudó a reforzar este último punto, el testimonio las dos mujeres que esta semana se sentaron en el banquillo: ambas declararon que llegaron a PymeVip de forma voluntaria, a través de comentarios de sendas amigas que trabajaban allí.

En el mismo sentido, en una cámara Gesell ubicada fuera de la sala de debates de los tribunales federales, una y otra dijeron que jamás recibieron malos tratos y que nunca vieron a ninguna mujer que fuera obligada a realizar acciones por fuera de su propia voluntad.

La Justicia intenta determinar si hubo trata de personas en PymeVIP

A su vez, juraron que no padecían encierro en el local y hasta podían negarse a estar con un cliente puntual. “No podíamos estar en ropa interior, había que estar provocativa, no desnuda", admitió inclusive una de ellas.

¿Define lo antedicho el delito de “trata de personas”? A primera vista, no. Hubiera sido interesante saber qué opinan otras mujeres que también trabajaron en el local de Solé, pero ello no ocurrirá. El juicio, que seguirá el 28 de mayo próximo, tiene previsto que no declaren más víctimas, solo funcionarios de la comuna de Mendoza.

No obstante, aunque no llegara a probarse la “trata”, sí ha quedado acreditado el delito de “proxenetismo” respecto de la actuación de Solé, previsto en el artículo 125 bis del Código Penal.

Los tribunales federales son testigos del juicio que puso en el banquillo a Solé

"Quien que promoviere o facilitare la prostitución de otra persona, aunque mediare el consentimiento de la víctima, será reprimido con reclusión o prisión de cuatro a diez años”, reza la norma ad hoc.

Independientemente de lo que ocurra con Solé, hay un dato que surgió del testimonio de una de las mujeres que inquietó a los presentes.

La testigo aseguró que regenteadores de prostíbulos de Chile vienen desde hace un tiempo a Mendoza a buscar chicas. "Ahora vienen empresarios a buscarnos y nos vamos a trabajar allá, por no menos de 15 días", aseguró.

Como se dijo, el dato incomodó a los presentes, no solo porque torna la situación inmanejable, sino también porque beneficia de alguna manera a Solé: ¿Quién volvería a prostituirse luego de haber escapado de un lugar donde vivió de manera esclavizada? Los abogados del “proxeneta” toman nota.

Todavía resta mucho por saber, aunque el juicio transcurra más rápido que las revelaciones. Solo hay que tener paciencia y saber esperar. Como dijo alguna vez Immanuel Kant, “la paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia la debilidad del fuerte”.