Sábado 10 Nov 2018Sábado, 10/11/18 atrás
porAna Paula Negri
Periodista

Entender la economía desde una perspectiva feminista es empezar por reconocer la producción y el trabajo doméstico como una actividad que merece remuneración pero implica revisar la historia de los roles sociales según el género que fueron impuestos por los primeros contractualistas de la era moderna.

En este sentido, la economista Natalia Quiroga Díaz* rescata que la visión de la economía -así como de otras ciencias sociales- fue siempre desde una perspectiva eurocéntrica. Esto a grandes rasgos significa que dentro del sistema capitalista, "mientras no exista una transacción monetaria, no hay economía".

Una vuelta de rosca a este concepto implica que la economía existe a partir de que se cubra una necesidad. Un ejemplo de esto es la producción de un almuerzo en el hogar, es decir, un simple paquete de fideos no se puede comer si antes pasar por un proceso de producción para poder consumirlo.

Natalia Quiroga Díaz

Quiroga sostiene que los modelos que consideran a la solidaridad tampoco son considerados dentro de la economía capitalista.

"El patriarcado ha negado sistemáticamente los procesos de producción dentro de los hogares aunque esté demostrado que si se considera dentro del PBI argentino la actividad productiva dentro del hogar sería el equivalente al 30% del", explica Quiroga.

Durante la charla organizada por el Instituto Multidiscliplinario de Estudios de Género y Mujeres dependiente de la UNCuyo, la economista explicó que el sistema fundamentalista que se está imponiendo en América como el éxito de Donald Trump en Estados Unidos y el resultado de las elecciones en Brasil con Jair Bolsonaro como presidente electo siempre se han caracterizado por fortalecer el rol de la mujer doméstica, cuidadora, emprendedora con la sola intención de sostener un sistema económico neoliberal: "Es un programa económico basado en el agotamiento de las mujeres que son las que ante las políticas de ajuste intentan mantener la calidad de vida de las familias. Así es que el cuerpo de las mujeres es usado como una variable ante la crisis".

La clave del feminismo en el área económica no es pedir ser explotada a la par de los varones sino apostar por una crisis civilizatoria que critica la visión eurocéntrica, los valores del patriarcado, de colonialidad, del capitalismo y propone economías sociales, decoloniales, solidarias y feministas.

Un síntoma de esta propuesta son las ollas populares que no solo son en sí mismas una salida a la crisis sino una instancia de organización de acciones en lucha contra las políticas de ajuste.


(*) Natalia Quiroga Díaz es Coordinadora Académica de la Maestría de Economía Social del Instituto del Conurbano-Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina. Economista de la Universidad Nacional de Colombia. Especialista en Desarrollo Regional de la Universidad de los Andes. Magister en Economía Social de la Universidad Nacional de General Sarmiento. Doctoranda en Antropología Social Universidad Nacional de San Martín