Post: Editorial PostViernes 9 Nov 2018 5 días atrás

El juego de roles de buenos y malos de la política de Mendoza ya ha gastado todas sus versiones posibles. Entonces, ahora, los mismos que clamaban por que la UCR les aprobase el presupuesto con toma de deuda en 2015 -lo que nunca sucedió- le bloquearon al gobierno de Alfredo Cornejo la posibilidad de refinanciar el capital de la deuda para el año que viene, una maniobra financiera llamada "roll over" que hubiese permitido usar más de 3.600 millones de pesos en distintas obras en marcha, terminarlas antes, y mantener con algo más de inversión pública la alicaída economía de la provincia. Con diversos argumentos, el PJ, Protectora y el FIT decidieron desaprobar los artículos de toma de deuda el miércoles que pasó, y arrojaron un cono de sombras sobre las cuentas de muchos mendocinos, de acuerdo a la versión del gobierno respecto de la pelea por los recursos y gastos de la provincia para el año que viene.

La regla financiera de oro que ordena el funcionamiento de los estados modernos en el mundo civilizado, es que el capital de la deuda pública se refinancia tomando nueva deuda -en lo posible- a plazos y tasas mejores. Y los intereses de la deuda se pagan religiosamente y sin discusión. Si un estado cumple esta regla puede funcionar con normalidad, obtener fondos para sus grandes obras de infraestructura y fomentar el crecimiento sano de su economía. El roll over de la deuda, la nueva palabra de moda entre los legisladores mendocinos, no se trata ni más ni menos que de esta herramienta financiera de uso habitual y recomendable en el mundo.

Ministra de Hacienda Paula Allasino.

Ahora, el foco de la discusión en nuestra provincia está en la toma de deuda para refinanciar parte de la existente. Parece que para cierta parte de la política, muchos de ellos los mismos que se niegan a discutir una matriz productiva más amplia para Mendoza, endeudarse es pecado. No han entendido aún que los países, los estados, las grandes empresas, las pequeñas, y hasta las familias, funcionan con un motor que se llama financiamiento. Aun los estados más sólidos del mundo como EEUU, Japón o Alemania quebrarían en el acto si no se les permitiese el roll over de su deuda.

Hay que reconocer al gobierno provincial que -aunque fuere con líneas de crédito de Nación que podrían calificarse de "amigables"- sacó a Mendoza de una emergencia espantosa a fines de 2015. Por eso llama la atención ahora que la oposición se asombre por el endeudamiento de una provincia que fue multiplicando el Estado con cada gobierno.

Como sea, vale la pena detenerse en el dinero que la actual administración trata de refinanciar, lo que especialmente el peronismo niega, incluso en discursos de doble faz. El diputado justicialista Javier Cofano (4to Distrito, San Rafael) fue uno de los que argumentó en contra de la toma de deuda. Pero su intendente Emir Félix consiguió margen para endeudarse en su departamento, con autorización del Concejo Deliberante, para pagar gastos corrientes. Es como pedir un préstamo para el pan, la leche y la carne del día.

Lucas Ilardo y Omar Parisi (Unidad Ciudadana), en la sesión.

Uno de los argumentos del peronismo es que el "stock" de deuda es demasiado grande. Se refieren al total de la deuda mendocina, de 1.299,42 millones de dólares. A 38,40 pesos por dólar el tipo de cambio, calculado al cierre del ejercicio 2018; nuestra deuda total es de 49.988 millones de pesos. Es un poco más del tercio de un presupuesto anual de Mendoza. Sin embargo, para medir el "peso" de la deuda, hay que analizar los vencimientos anuales. El capital de la deuda, es decir, la parte del monto "real" que tomamos prestado que vence en 2019, es de 3.697 millones de pesos. El verdadero peso está en los intereses, que son de 7.016 millones de pesos y que deben pagarse sí o sí, sin chistar. Son "gasto corriente", aunque en ocasiones los gobiernos justicialistas han pedido deuda para pagar intereses "capitalizando" la deuda provincial. Y eso sí es aumentar el stock de deuda. Lo que ha hecho el gobierno de Cornejo es pedirle a la Legislatura el "permiso" para tomar deuda por aquellos 3.697 millones de pesos de capital, pagarla, y cambiarla por deuda más "sana". Es decir, de mayor plazo, y menor interés, siempre que ello sea posible. No siempre ocurre. Mendoza tiene para este año un pedido de endeudamiento de 6.500 millones de pesos del que no se ha usado un centavo, aunque hay en marcha un refinanciamiento con el Banco Nación. No se ha "canjeado" deuda porque las condiciones para prestarle a las provincias argentinas son malas. Peores que para prestarle al Estado nacional.

Lo que ha hecho la oposición mendocina es impedirle al gobierno que "gaste mejor" para obligarlo a "gastar peor"; lo que impactará en la disminución de otros gastos. El gobierno ya anunció que recortará obras. Lo que no se ha dicho, es que obras en marcha que la administración pensaba terminar antes de diciembre de 2019, sufrirán demoras. Ello también modificará el plan de "cobros" de cientos de proveedores grandes y pequeños, que deberán hacer su propio ajuste. Al menos, es lo que el gobierno viene advirtiendo: pueden peligrar empleos.

La obra pública puede sufrir.

Uno de los argumentos que exhibe el peronismo para bloquear el refinanciamiento de capital, es que el gobierno no necesita del acuerdo legislativo para un roll over, y que podría refinanciarse con los mismos acreedores que tiene, amparándose en el artículo 64 de la Ley de Administración Financiera de la provincia, la 8706 de 2015. Pero tal versión está "opinada". Desde el sentido común y la practica financiera habitual, tal afirmación es un absurdo. Si cualquiera de nosotros quisiera refinanciar su deuda con el banco, claramente preferiría tener más de una opción: es decir, no solo tener que sentarse a discutir con el banco al cual le debemos el dinero, sino también contar con la chance de pedir en otros bancos el monto adeudado en mejores condiciones, y con ese dinero cancelar la deuda con el banco original. No se entiende por qué la oposición se niega a tal posibilidad.

Hemos consultado a funcionarios actuales, a ex ministros y ex secretarios de Hacienda, y no hay una posición jurídica unánime. Algunos dicen que se podría, con acreedores "amigables". Otros, afirman que -aunque fuera un "roll over" puro- es decir, sentarse sólo con los mismos acreedores en el marco de la mencionada ley, alguno podría declararnos en default, o incluso las posibilidades de cambiar deuda por otra más barata o en mejores condiciones, serían menores. Finalmente, están los que dicen que para hacer una maniobra de esa naturaleza, se requerirían dictámenes de organismos de control que podrían ser objetados en hipotéticos juicios contra la provincia. Aunque en el gobierno admiten que "algo" del capital podría refinanciarse sólo con la ley 8706 si no hay un acuerdo con el peronismo.

Veamos qué tan severos son los acreedores 2019, y qué tan probable/improbable sería una negociación para refinanciar deuda. De los 3.600 millones que vencen, poco más de la mitad (1.891 millones de pesos) son deudas con distintos entes del gobierno nacional. El Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial que maneja el ministerio del Interior tiene el 30 % de esa acreencia. Otros acreedores son la Anses, otros fondos fiduciarios, y sumas menores que se deben a distintos organismos. Al Banco Nación se le deben 1.400 millones de pesos de Capital con vencimiento en 2019, de aquellos que se tomaron para "apagar el incendio" de 2015. Y luego están el BID y el BIRF. Podría renegociarse la deuda de capital con estos acreedores, sin demasiado riesgo político, salvo el BID. Pero 2019 es año electoral, lo que hace inasible cualquier pronóstico. Sí hay que decir a favor del gobierno que en 2019 no hay vencimiento de bonos. Ni un peso. Renegociar bonos sí es arriesgado en una situación argentina en extremo delicada. Ya hay economistas advirtiendo el riesgo de una deuda argentina impagable más allá de 2020. Sin embargo, las cuentas de Mendoza lucen más sanas.

Con los números sobre la mesa y considerando los argumentos de unos y otros, es poco comprensible que especialmente el peronismo, que es un partido del poder que ha gobernado la provincia hasta hace poco, y que aspira a regresar, se oponga a permitir el roll over de la deuda tal como ocurre desde 1983, para utilizar ese dinero en obras que multiplican trabajo. Salvo que la oposición cerrada sea una suerte de "venganza" por las negativas de la UCR, conducida entonces por el actual gobernador Alfredo Cornejo, a aprobar tomas de deuda de Jaque y Pérez.

A los dirigentes mendocinos les gusta presumir de la "institucionalidad" de la provincia, de que aquí se pueden tejer acuerdos, del diálogo. En ocasiones, como en el debate de este presupuesto, todas aquellas bondades quedan sepultadas en la "guerra" de chicanas. De este modo, lo único que se consigue es ocasionar un daño innecesario a las cuentas de la provincia.