Secuestros SA: una industria que no murió - Mendoza Post
Domingo 10 May 2015
porMauro Szeta
Periodista-Policiales

Parecía una modalidad criminal extinguida. Pero no es así. La realidad nos despertó del dulce sueño.

 Los secuestros extorsivos volvieron y gozan de buena salud.

Daniel Rebagliati pasó ocho días secuestrado. Los delincuentes exigieron unos 2 millones de dólares para liberarlo.

 Durante el cautiverio fueron crueles. Lo tuvieron todo el tiempo encapuchado, y en cada llamada extorsiva que lanzaban, amenazaban con cortarle un dedo o con matarlo.

 La dinámica del secuestro fue muy parecida a la dramática lista de los años 2000, que ya parecía desterrada.

El caso Axel Blumberg.

Cada vez que dieron prueba de vida e hicieron hablar a Rebagliatti con su hermano, lo movieron del lugar de cautiverio y lo pasearon en auto para que se mudara la celda del llamado y la Policía perdiera el rastro de los captores.

Otro dato más muestra a las claras la preparación criminal de la banda.

Cuando lo soltaron a Rebagliatti le sacaron las zapatillas y le cambiaron la ropa. La idea de los captores fue una sola: que el secuestrado no llevara en su cuerpo manchas, ni tierra, ni nada que lo vincule a través de sus ropas con el lugar de cautiverio.

El modo que aplicaron para cobrar el rescate también fue clásico de bandas preparadas. Primero hicieron un simulacro de pago. Allí pasearon al hermano de la víctima por todos lados, hasta que desistieron de cobrar convencidos que estaban monitoreados por la Policía.

 Así las cosas, el pago del rescate se hizo al viejo estilo. Luego de llevar al hermano por todos lados, le hicieron tirar la plata desde un tren. Se pagó finalmente, 1,5 millones de pesos por la liberación.

Pero hay más datos que suman para demostrar que los captores se burlaron de todos o se sintieron impunes.

 El pago del rescate se hizo desde el tren a cuatro cuadras de la brigada que investigaba el secuestro. La liberación de Rebagliatti fue a siete cuadras de una seccional. 

O nada les importaba a los captores o desafiaron a todos, o tenían "banca".

 Ahora empezaron las hipótesis: desde Sendero Luminoso,  ex policías, hasta secuestradores con condena, y ya liberados, integran la lista.

 Lo cierto es que siguen impunes, lo cierto es que nos devolvieron una mecánica del delito que parecía perimida.

 Los secuestros cortos siguen; los largos volvieron. El crimen organizado se ríe de todos.