El plan kirchnerista para apropiarse de IMPSA - Mendoza Post
Miércoles 19 Sep 2018
porAna Montes de Oca
Periodista

Francisco Valenti y Enrique Pescarmona, el principal ejecutivo durante muchos años y la cabeza de la empresa mendocina IMPSA, relataron al juez Claudio Bonadio cómo terminaron pagando coimas al gobierno de los Kirchner y aclararon que el objetivo K no era la plata, sino quedarse con la empresa.

"El objetivo de la presión era que entregáramos la empresa, puede asimilarse en alguna medida a lo que pasó con Repsol-YPF", aseguró Valenti en su declaración, luego de remarcar su indignación por ser acusado de una asociación ilícita junto con Julio de Vido. "Un absurdo que se me asocie con quienes me destruyeron a mí y a la empresa", dijo.

Por su parte, Pescarmona le dijo al juez que pagar las coimas fue "como cuando les tuve que pagar a mis secuestradores".

Ambas declaraciones aparecen en el procesamiento de Bonadio a casi 70 personas entre ex funcionarios (incluyendo a Cristina), empresarios, arrepentidos, y presos, por la "Causa de los cuadernos K", aquella verdadera bitácora de la corrupción que escribiera el ex chofer de Roberto Baratta, Oscar Centeno. El documento de 551 páginas se dio a conocer el lunes.

  Enrique Pescarmona comparó el pago de coimas con el de un rescate  

Las extorsiones

En su declaración, Valenti contó que entre 2006 y 2014 "la compañía ha sido sometida a presiones, un plan sistemático destinado a apropiarse de parte del paquete accionario de la empresa a través de un socio, una suerte de testaferro".

No se trataba de una elucubración sino de algo que De Vido les dejó muy en claro en una cena. En 2006, IMPSA encaraba una represa para la entidad binacional Yaciretá. En agosto de ese año, De Vido llamó a Pescarmona y le dijo que quería hablar de ese proyecto, por lo que el empresario lo invitó a una comida en su casa. Se reunieron De Vido, Valenti, Pescarmona, y Lucas, uno de los hijos del empresario.

Entre platos y copas De Vido le lanzó: "vos necesitás un socio", y el hijo de Pescarmona intentó explicarle al ministro que la empresa no necesitaba ningún socio para esa obra. Pero de Vido no se refería a la obra sino a la empresa y le contestó: "nene, nosotros no nos vamos a ir nunca de acá, vos no entendés nada, nene", tras lo cual, según la declaración del propio Pescarmona, "el ministro se enoja y se va a las puteadas con mi hijo, le dijo pendejo de mierda, tenía un ataque de bronca".

Lucas Pescarmona recibió los insultos de De Vido.

Un mes más tarde, De Vido les pide otra reunión y directamente dice "vengo con un mensaje de la Corona: o te asociás o te asociás". Pero como Pescarmona reiteró su negativa, comenzó la guerra.

Valenti contó cómo observaban arbitrariedades en otras licitaciones en las cuales ellos debían ganar pero terminaban perdiendo y, cuando interponían una queja o pedían alguna impugnación, Baratta se encargaba de decirle a Valenti que desistieran o se quedarían sin las represas del sur (la llamada Néstor Kirchner - Jorge Cepernic), una obra que IMPSA había ganado por una inversión de U$S 5 mil millones.

Durante cuatro años (entre abril de 2008 y abril de 2012), el gobierno, tuvo a la empresa a los ponchazos. Les bajaron la licitación del sur dos veces y, como volvían a ganarla, terminaron diciéndoles que el contrato se daba de baja por falta de financiamiento. Valenti recordó que en esa ocasión fue José López quien se encargó de darle la noticia y que, ante la insistencia de buscar una solución porque ya habían invertido mucho (miles de horas de ingeniría, trabajo, dinero, 3.000 empleados esperando empezar la obra), López le dijo "hagan lo que quieran pero si no es acá o a la vuelta de la esquina los vamos a hacer sonar".

Esa represa fue licitada nuevamente en 2014 y el pliego lo ganó Electroingeniería: "La oferta de Electroingeniería era la más cara, pero era defectuosa por varias razones, principalmente porque solicitaba hacer pagos directamente en el extranjero y en dólares", señaló Valenti.

Además, el ministerio de Planificación puso luego una cláusula en las licitaciones para que, quien quisiera presentar una impugnación, tenía que poner por adelantado un millón de dólares. Entonces IMSPA decidió dejar de protestar.

Francisco Valenti obtuvo la "falta de mérito" en el expediente.

Valenti contó otro episodio en el que fallaron las turbinas de Yaciretá y De Vido pidió a IMPSA que fuera a evaluar y a solucionar, pero cuando la empresa presentó la solución, le dieron el contrato a una empresa alemana que cobró mucho más y que no solucionó bien el problema.

"Todos estos ejemplos reflejan una relación inviable con el gobierno, De todos estos proyectos hidroeléctricos no ganamos ni uno", aclaró Valenti.

Aprietes internacionales

Ya resignados a no poder trabajar en Argentina, la empresa puso el foco en sus obras en Brasil y Venezuela. IMPSA llevaba más de 35 años trabajando en el país caribeño y en 2006 tenían un par de contratos muy importantes con el gobierno de Chávez. Pero luego de la pelea con De Vido y la negativa a asociarse, los pagos en Venezuela se frenaron.

"Baratta en una de las reuniones, a mediados de 2007, directamente nos pidió dinero para regularizar los pagos de Venezuela. Interfirieron los pagos, nos mostraron su poder. (...) Ese estrés financiero llevó a la compañía a ceder a las exigencias indebidas".

Valenti también acusó al gobierno argentino de "interceder en Brasil para que no nos contraten ni nos paguen".

Lula, Cristina, Chávez: Impsa la pasó mal con los tres.

Luego Valenti detalló que efectuó pagos por al menos U$S 1.800.000 al secretario de Julio De Vido para que el gobierno nacional no interfiriera con los negocios de IMPSA en Venezuela.

"Esos pagos fueron en distintos momentos, todos en dólares, que los entregaba en un sobre o en bolsa de supermercado o de tiendas comerciales. Era un disponible de la empresa que yo sabía que había para atender este problema en particular. Baratta recibía el dinero, nunca lo contó. Recuerdo que una de las entregas, al comienzo, Baratta me refirió que era para Kirchner. Fue muy categórico en eso", detalló.

Por su parte, Pescarmona declaró que "el que nos paraba los pagos (en Venezuela) era De Vido. Baratta nos chantajeaba diciendo que si no les pagábamos no íbamos a cobrar en Venezuela, decía que 'está atrás la señora kirchner'. La presión era sobre Valenti y este me lo transmitía. Entonces accedí por lo cual yo asumo la responsabilidad por los pagos que efectuó Valenti. Le dije que usara la plata que yo tenía en la caja fuerte. Por ese síndrome del secuestro, siempre tuve plata en mi casa de Mendoza, en el departamento de Buenos Aires y en la oficina. El chantaje de los funcionarios argentinos con lo de Venezuela fue alevoso. Para mi era lo mismo que estar secuestrado. No queríamos darle un mango a estos tipos porque eran unos hijos de puta, pero tuvimos que acceder". 

El juez Bonadio imputó a Enrique Pescarmona por el delito de Cohecho en la "causa de los cuadernos", mientras que a Valenti le dictó la falta de mérito a raíz de la declaración del titular de IMPSA. 

Las declaraciones de Valenti se pueden leer desde la página 125, y desde la 276. Y a continuación de esta última, la de Pescarmona.

Un dato, si se quiere, de "ánimo empresario" con el procesamiento. Valenti había empezado su declaración, diciendo sentirse "indignado" por ser considerado parte de una asociación ilícita, junto a quienes les habían extorsionado. 

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