La OMS y la OPS advirtieron que las condiciones en los refugios elevan el riesgo de una crisis sanitaria y analizan reforzar la vacunación en las zonas más afectadas.
Terremoto en Venezuela: crece el temor por brotes de enfermedades
La emergencia provocada por los terremotos en Venezuela atraviesa una nueva etapa. Mientras las tareas de rescate pierden intensidad por la escasa posibilidad de hallar sobrevivientes, la atención se concentra ahora en prevenir una crisis de salud pública. Según informó la Agencia Noticias Argentinas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertaron sobre el riesgo de que aparezcan brotes de enfermedades en los centros de evacuados.
Uno de los principales motivos de preocupación es la baja cobertura de vacunación que ya existía en el país antes del desastre. El director de Emergencias de la OPS, Ciro Ugarte, explicó que la gran cantidad de personas alojadas en refugios temporales favorece la circulación de enfermedades como el sarampión, por lo que se analiza implementar campañas de inmunización focalizadas en las zonas de mayor riesgo.
El acceso al agua potable también representa un desafío urgente. Los organismos internacionales remarcaron la necesidad de controlar la calidad del agua que reciben los desplazados, ya que las deficiencias en el suministro y el hacinamiento pueden derivar en infecciones gastrointestinales y otras patologías transmisibles. A esto se suma la exposición a aguas servidas y cuerpos en descomposición, factores que incrementan la posibilidad de diarreas, conjuntivitis y enfermedades propagadas por vectores.
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La situación es especialmente delicada en La Guaira, la región que sufrió el mayor impacto de los sismos. Allí, numerosos vecinos continúan buscando a familiares desaparecidos entre los escombros con herramientas improvisadas, mientras parte de los equipos internacionales de rescate comienza a ser reemplazada por especialistas en salud y asistencia humanitaria.
El sistema sanitario también enfrenta una fuerte presión. La OPS informó que ocho hospitales requieren ayuda inmediata y que tres presentan daños estructurales de importancia. Entre ellos, el Hospital José María Vargas atraviesa una situación límite, con 96 pacientes internados en un sector preparado para solo ocho camas y con reservas de sangre casi agotadas. En tanto, el Hospital Rafael Medina Jiménez redujo su capacidad de internación de 108 a apenas 35 camas.
De acuerdo con el último reporte oficial, el desastre dejó al menos 2.954 muertos, 16.592 heridos y cerca de 16.000 personas sin vivienda. Frente a este escenario, la OPS solicitó apoyo internacional para reunir 24 millones de dólares, recursos que permitirán sostener durante los próximos seis meses la asistencia médica y humanitaria para unas 700.000 personas. El director del organismo, Jarbas Barbosa, advirtió que el desafío inmediato será impedir que la tragedia humanitaria derive en una epidemia.



