Temor en Nápoles porque la sangre de San Genaro "no se licuó"

Cuando la sangre sigue "sólida" los napolitanos consideran que es un mal augurio. Muchos creen que eso ya pasó: la muerte de Maradona.

Temor en Nápoles porque la sangre de San Genaro "no se licuó"

Por: Mendoza Post

 San Genaro es el patrono de la ciudad italiana de Nápoles, luego de ser obispo y mártir. En el año 305 fue encarcelado, decapitado y enterrado en la ciudad. Según relatan, su sangre se conserva en dos ampollas de vidrio en un relicario en la Capilla del Tesoro de la Catedral de Nápoles y desde 1389 se realiza la "licuación", que en las últimas horas no se produjo y por eso temen alguna desgracia.

La sangre permanece sólida y tres veces al año se hace la "licuación" para que pase a estado líquido mientras los fieles rezan. Se hace el primer el primer domingo de mayo, el 19 de septiembre (fiesta del patrono) y el 16 de diciembre. El proceso toma horas o días, cuando la masa se torna roja y empieza a burbujear, pero a veces no sucede, lo que es singo de mal augurio.

Según ACI Prensa, "no existe una explicación científica" para saber por qué algo sólido pasa a licuarse de esa forma. Diversos portales, como Muy Interesante, detallan que "no se sabe" si realmente es sangre. En 1991 la revista Nature expresó que "la sangre de San Genaro" era una mezcla tisotrópica, la cual se solidifica y se licua si se agita convenientemente.

La sangre no se licuó: mal augurio para Nápoles.

En las últimas horas la sangre no se licuó y los napolitanos presagian un mal augurio. Sin embargo, muchos creen que eso ya sucedió el 25 de noviembre: la muerte de Diego Armando Maradona, el principal ídolo de la ciudad. También lo atribuyen a la pandemia del coronavirus.

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"El 16 de diciembre normalmente es así, no se licúa al momento. Incluso, con retraso, se puede licuar en la jornada siguiente. Hace 2 años se produjo a las 17 de la tarde se licuó. Por lo tanto, no sabemos lo que sucederá. En este momento, como podéis ver, está absolutamente sólido, no da ninguna señal, no hay ni una gota que se pueda ver que baje. Se ve clarísimo. Esperemos con confianza el signo", dijo monseñor Vincenzo De Gregorio, tal como reprodujo Infobae.

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En 2016 tampoco hubo licuación y en 2018 ocurrió con varias horas de retraso. A veces sucedió en otros momentos: el papa Francisco fue testigo del fenómeno en marzo de 2015, mientras miraba la sangre. En 1848 también pasó delante del Papa Pío IX pero no se repitió con las visitas de Juan Pablo II en 1979, ni de Benedicto XVI en 2007.

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