La masa de agua cálida avanza hacia Sudamérica y anticipa un fenómeno del Niño que podría intensificarse en la segunda parte de la primavera. Cómo podría impactar este escenario en la Argentina.
La NASA encendió alertas por una ola de calor inusual del Pacífico
La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) encendió las alertas tras detectar una anomalía oceánica inusual en pleno desarrollo del fenómeno El Niño. Las últimas imágenes del satélite Sentinel-6 muestran que una enorme franja de agua cálida, que se extiende por cientos de kilómetros, ya tocó las costas de Sudamérica, un indicador temprano del calentamiento del Pacífico.
De acuerdo con especialistas del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), cuando el océano gana temperatura se expande, y esa dilatación hace que el nivel del mar se eleve por encima de lo normal. Ese comportamiento suele anticipar lluvias intensas en ciertas regiones y sequías más marcadas en otras, efectos clásicos del Niño.
El seguimiento que realiza el Sentinel-6 se concentra en las ondas Kelvin cálidas: pulsos de agua caliente que se desplazan cuando los vientos del Pacífico ecuatorial cambian abruptamente de dirección y pasan de soplar del este a hacerlo desde el oeste. Ese giro permite que la corriente cálida avance hacia Sudamérica y recaliente la superficie marina.
El investigador de la NASA Josh Willis explicó que este Niño comenzó a tomar forma más tarde que los de 1997 y 2015, aunque con un aumento térmico mayor. En enero se detectó la primera de estas ondas cerca de Micronesia, y para mayo el nivel del mar frente a Perú ya estaba 15 centímetros por encima del promedio histórico.
"El objetivo es mejorar la predicción de eventos extremos y reforzar la preparación de las zonas costeras", apuntó el experto.
Un fenómeno que reordena el clima global
El Niño tiene una larga historia: pescadores del siglo XVII notaron que aparecía alrededor de Navidad y que reducía notablemente la pesca, de ahí su nombre. Hoy se sabe que ese calentamiento altera ecosistemas marinos, impacta en las economías costeras y modifica el clima continental con lluvias fuertes, nevadas inusuales o sequías prolongadas, según la intensidad del episodio.
A nivel global, el calentamiento del Pacífico central y oriental desacomoda la circulación atmosférica y desplaza la corriente en chorro, un factor que condiciona la ruta de tormentas y frentes. Los climatólogos remarcan que, aunque se trata de un fenómeno natural, el calentamiento global lo hace más persistente y más extremo. Su mayor impacto suele sentirse entre noviembre y enero, por lo que todavía queda camino por recorrer.
"Cada Niño tiene su propio comportamiento, pero casi siempre trae un año más caluroso y cambios bruscos en las lluvias", explicó Severine Fournier, científica del JPL (Laboratorio de Propulsión a Reacción), perteneciente a la NASA, y parte del proyecto Sentinel-6.
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¿Qué puede pasar en la Argentina?
Mientras en la región se habló de un posible súper Niño, los especialistas sugieren que esa advertencia no aplica al país.
En diálogo con el diario LA NACION, el meteorólogo Mario Navarro, director del Observatorio de Salsipuedes (Córdoba), adelantó que el episodio será moderado para la región pampeana y el NEA. Según dijo, la primavera comenzará con un Niño débil, que se fortalecerá entre octubre y noviembre, con picos de lluvia seguidos de lapsos secos.
La señal más intensa llegaría entre enero y marzo, ya en pleno verano. Además, anticipó un invierno con menos heladas que lo habitual: mientras la media histórica en la región pampeana ronda las 52 por año, este invierno se esperan entre 28 y 38, dependiendo de la zona.
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