EEUU quiere llevar a juicio a Raúl Castro por un ataque ocurrido hace 30 años

El Departamento de Estado estudia acusar penalmente al histórico líder cubano por el derribo de dos aviones civiles ocurrido hace tres décadas. Trump no desmintió la información y anticipó que será el Departamento de Justicia quien se pronuncie.

EEUU quiere llevar a juicio a Raúl Castro por un ataque ocurrido hace 30 años

Editó: Mariano Rivas

 El expresidente cubano Raúl Castro, de 94 años, podría enfrentar una acusación penal en Estados Unidos. Según informó la cadena CBS News, que cita a funcionarios estadounidenses al tanto de la situación, el Departamento de Estado analiza imputarlo por el derribo de dos aviones civiles en 1996, piloteados por integrantes del grupo anticastrista Hermanos al Rescate.

La información surgió en un momento de escalada entre Washington y La Habana, y fue el propio Donald Trump quien la dejó flotar sin desmentirla. Al ser consultado sobre una posible acusación contra Castro, el mandatario respondió: "Dejaré que se pronuncie el Departamento de Justicia." Nada más. Sin confirmación, pero tampoco sin negación.

Antes de ese momento, Trump había encendido la polémica desde el Air Force One, en su vuelo de regreso desde China. Allí describió a Cuba como "un país en decadencia" y aseguró: "Tenemos mucho que hablar sobre Cuba." En una publicación en redes sociales antes de partir, había sido aún más directo: "Solo va en una dirección: ¡hacia abajo! Cuba está pidiendo ayuda, ¡y vamos a hablar!"

A sus casi 95 años, Raúl Castro podría ser imputado por el derribo de dos aviones en 1996.  

En ese contexto, este jueves el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a Cuba, en una visita que tomó por sorpresa a todo el mundo. Según el gobierno cubano, fue una reunión solicitada por Estados Unidos. La agencia de inteligencia distribuyó luego un comunicado en el que confirmó que Ratcliffe se reunió con Raúl Rodríguez Castro -nieto de Raúl Castro y figura clave dentro del Partido Comunista Cubano-, junto con el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, y el jefe de la inteligencia de la isla.

Ver más: CIA: "EEUU está dispuesto a ayudar si Cuba realiza cambios fundamentales"

El mensaje que llevó Ratcliffe, según ese mismo comunicado, fue "transmitir personalmente el mensaje del presidente Trump de que Estados Unidos está dispuesto a abordar seriamente cuestiones económicas y de seguridad, pero solo si Cuba realiza cambios fundamentales." Las conversaciones, agregó el texto, incluyeron "cooperación en materia de inteligencia, estabilidad económica y cuestiones de seguridad, todo ello en el contexto de que Cuba ya no puede ser un refugio seguro para los adversarios del hemisferio occidental."

Trump no desmintió la posible acusación y dejó la decisión en manos del Departamento de Justicia.  

Sin embargo, no todos leyeron la visita con tanta neutralidad. Un diplomático al tanto de la situación, que habló en reserva con The Washington Post, fue bastante más explícito sobre lo que esa presencia significaba en La Habana: "El director de la CIA aparece sin previo aviso. Se supone que no para dar una lección de historia y fumar un puro. Aquí existe la sensación general de que Díaz-Canel no puede permanecer mucho tiempo más en el cargo."

Presión económica y amenaza de algo más

La posible imputación contra Raúl Castro -quien lideró el histórico acercamiento entre Cuba y Estados Unidos en 2015, bajo la presidencia de Barack Obama, y cuyo legado Trump luego desmanteló- representaría un giro dramático en una relación que ya venía muy deteriorada.

Leer: Milagro en el Atlántico: rescatan a once personas tras la caída de un avión

El secretario de Estado, Marco Rubio, fue claro sobre los objetivos de Washington: "No creo que podamos cambiar la trayectoria de Cuba mientras estas personas estén al mando de ese régimen." Trump, por su parte, ya había dicho que Cuba es "la siguiente en la lista", una vez que termine su confrontación con Irán, aunque su administración no llegó a anunciar públicamente el uso de fuerza militar.

Lo que sí existe es una política de asfixia económica. EE.UU. mantiene el embargo de más de seis décadas, pero Trump lo profundizó: decretó una emergencia nacional vinculada a Cuba, estableció un bloqueo naval que impide el ingreso de barcos con petróleo a la isla y amenazó con sanciones secundarias a cualquier país o empresa que haga negocios con el gobierno cubano.

El resultado es visible: Cuba enfrenta cortes constantes de electricidad por falta de combustible, consecuencia directa de ese bloqueo. Una isla que se apaga, una dirigencia que resiste, y ahora la sombra de una acusación penal sobre el hombre que alguna vez estrechó la mano de Obama.

Esta nota habla de: