La decisión de Shoko Kawata de apartarse temporalmente de sus funciones para tener a su primer hijo desató una discusión nacional sobre el rol de las mujeres en la política, la maternidad y las reglas que rigen los cargos públicos en Japón.
Debate en Japón por una alcaldesa que se embarazó y se toma licencia
La decisión de Shoko Kawata, intendenta de la ciudad japonesa de Yawata, trascendió rápidamente las fronteras de su municipio y se convirtió en un tema de discusión en todo el país. Según informó BBC News, la dirigente de 35 años será la primera alcaldesa de Japón en tomarse una licencia por maternidad, una medida que dejó al descubierto las dificultades que aún enfrentan las mujeres que ocupan cargos de poder.
La funcionaria anunció que dejará temporalmente sus responsabilidades durante cuatro meses: dos antes del nacimiento de su bebé, previsto para septiembre, y otros dos después del parto. Como la legislación japonesa no contempla una licencia por maternidad para autoridades electas, no contará con un permiso formal. En ese período, las tareas ejecutivas quedarán a cargo del vicealcalde Shigeto Nose, quien asumirá las funciones de manera provisoria.
Aunque dentro del municipio la decisión recibió respaldo, la repercusión en redes sociales fue mucho más intensa. Miles de usuarios defendieron la postura de Kawata y señalaron que la política debería adaptarse para permitir que las mujeres puedan ejercer sus cargos sin renunciar a la maternidad. Sin embargo, también aparecieron críticas severas. Entre los mensajes más comentados estuvieron quienes sostuvieron que "debió quedar embarazada antes de ser elegida" o que un funcionario que necesita una licencia prolongada debería renunciar al cargo.
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Frente a esas opiniones, la alcaldesa respondió que cuestionar una licencia por maternidad implica, en los hechos, excluir de la política a la mayoría de las mujeres en edad de tener hijos. Aseguró que disfruta de su trabajo, pero que también considera natural formar una familia, y remarcó que ninguna mujer debería verse obligada a elegir entre una carrera política y la maternidad.
El caso volvió a poner sobre la mesa la baja representación femenina en la política japonesa. Hasta el año pasado, apenas el 4% de los más de 1.700 gobiernos municipales del país estaban encabezados por mujeres. Incluso con la llegada de la primera mujer al cargo de primera ministra, Japón continúa ubicado entre los peores países desarrollados en materia de igualdad de género. El último informe del Foro Económico Mundial ubicó al país en el puesto 118 entre 146 naciones.
La discusión también alcanzó al funcionamiento del Estado. El exalcalde Shinji Ishimaru consideró que el verdadero desafío no pasa por cuestionar la licencia, sino por encontrar mecanismos que garanticen la continuidad de la gestión durante la ausencia de un funcionario. En Yawata, el vicealcalde mantendrá contacto semanal con Kawata para consultar las decisiones más relevantes mientras dure su recuperación.
Nose reconoció que, cuando nacieron sus hijos, nunca tomó una licencia por paternidad y delegó casi por completo el cuidado de la familia en su esposa. Hoy observa una realidad distinta: su yerno se ausentó seis meses de su trabajo para acompañar a su hija tras el nacimiento de su segundo hijo. Para él, ese cambio refleja una transformación cultural que empieza a instalarse en Japón.



