Panorama complejo para el segundo semestre

Distintos aspectos nacionales e internacionales pueden complicar el financiamiento.

Panorama complejo para el segundo semestre

Por:Rodolfo Cavagnaro
Columnista de Memo

 Los primeros seis meses del año trajeron resultados muy positivos para el gobierno. En principio, se habían propuesto comprar dólares en el mercado con un objetivo de us$10.000 millones, pero si la demanda de pesos crecía, podía llegar la compra hasta us$17.000 millones. Hasta ahora ha comprado algo más us$11.200 millones, pero el ritmo comenzó a bajar.

Hasta junio, la oferta de dólares en el mercado fue muy activa y abundante. Una gran cosecha de granos, con precios internacionales elevados, generaron un cóctel muy positivo para el ingreso de divisas. No obstante, disminuyó mucho, pero aún quedaría cerca del 70% que no se ha liquidado, a la espera de mejores condiciones cambiarias.

En el primer semestre se registraron, además, muchos ingresos de divisas, producto de emisiones de bonos de provincias y Ciudad de Buenos Aires, así como Obligaciones Negociables de empresas que consiguieron financiamiento internacional a tasas razonables, pero ahora han disminuido muy fuerte.

Las tres fuentes de ingreso señaladas permitieron una gran afluencia de dólares al mercado que fue provechado por el gobierno, pero también por empresas y particulares, partiendo del concepto de que el dólar está atrasado. En realidad, desde principios de año hasta el 30 de junio el valor de la moneda norteamericana en nuestro mercado creció solo un 2,17% porque, dado el ingreso masivo, la tendencia era a la baja.

Desde que comenzó julio ya se percibe una menor oferta de dólares. Ya no ingresan por la vía financiera ya que las colocaciones de provincias y particulares han disminuido notablemente. Las liquidaciones de exportaciones también cayeron porque los vendedores están esperando mejores precios del dólar para liquidar. De todos modos, tuvieron muy buenos precios y han podido solventar gastos.

Por ahora, el mercado se muestra expectante por factores políticos y económicos, que sería bueno que queden aclarados lo más rápido posible. Entre los factores políticos aparecen las consecuencias del caso Adornis y los retazos políticos de las intervenciones del Congreso que generaron mayores gastos, convalidados por la justicia, como el tema universidades.

Hay dos o tres temas más que, seguramente, están complicando la baja del gasto público y que no se pueden aplicar para asegurar el superávit fiscal. El presidente Milei quiere mandar un proyecto para sancionar una ley que prohíba la emisión monetaria para financiar al Estado, como una forma de ponerle un cepo a las ambiciones de grupos populistas de impulsar gastos sin asegurar el financiamiento.

La otra duda del mercado tiene que ver con los vencimientos de deuda del segundo semestre y la proyección de todos los vencimientos del año próximo, que son muy grandes. El ministro Caputo dijo este viernes que la semana venidera dará a conocer el plan financiero del segundo semestre para tranquilizar al mercado. De todos modos, los grupos más especuladores le estarán facturando la falta de un plan para el año próximo.

El frente internacional también hace su aporte. Primero, porque hay elecciones en EE.UU. y de ese resultado dependerá la futura relación de Milei con Trump. Si el mandatario norteamericano no consigue un buen resultado, tendrá que lidiar con un Congreso en contra que no le hará fáciles las cosas y tendrá menos libertades que ahora.

Por otra parte, se espera una suba en las tasas de interés, a pesar de que Trump quiere que la Reserva Federal las baje. Es posible que no lo consiga porque la inflación los viene corriendo. Si suben las tasas, el costo de financiamiento vía emisión de deuda será más complicado y caro.

Los precios ya no alcanzan

Parece increíble como ciertos grupos de presión comienzan a buscar cualquier excusa para generar crisis. Uno de ellos tiene que ver con los índices de precios. Según calculan las consultoras que siguen el tema, el mes de junio nos daría un índice cercano a 1,8%.

Por supuesto, es una buena noticia, aunque estemos hablando de índices todavía altos. Pero nadie puede pretender bajar a cero de golpe. Y quizás algunos aprovechan para facturarle a Milei que prometió que la inflación llegaría a cero para el mes de agosto. Los procesos no son así. El presidente suele pecar de imprudencia cuando hace algunas proyecciones. Un problema de ansiedad que debe controlar.

Hay quienes sostiene que la baja de precios se produce porque no aumentan los sueldos y cae el consumo, pero desde otra vereda señalan que no es así. Que la no emisión espúrea para financiar al fisco está cumpliendo su función, a pesar de una gran cantidad de pesos que han quedado en el mercado, herencia del gobierno anterior, y el Tesoro tiene que absorberlos emitiendo bonos.

No se espera que pudieran existir causas que hagan que la incertidumbre se vuelque a los precios, pero el gobierno mantiene muy controlada la evolución del dólar para que no haya un vuelco a los precios. El mercado mismo debería leer con prudencia que leves desplazamientos no dan lugar a remarcaciones. Además, la competencia tan fuerte no permite aventuras de los empresarios.

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