Tras su paso por la Argentina, Kristalina Georgieva descartó la necesidad de un nuevo préstamo y puso el foco en Vaca Muerta como fuente de divisas. En el mercado, mientras tanto, crece el debate sobre el impacto de la elevada exposición del Fondo en el riesgo país.
La visita de Georgieva dejó un fuerte respaldo al Gobierno
La visita de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, dejó un fuerte respaldo político a la gestión económica de Javier Milei y una señal de confianza sobre la capacidad del país para cumplir con sus compromisos financieros en los próximos años.
Antes de regresar a Washington, la titular del organismo reiteró un mensaje que ya había expresado en otras oportunidades: considera que la Argentina no debería necesitar un nuevo programa de asistencia financiera. "No creo que se necesite un nuevo préstamo", afirmó durante su paso por el país.
Sus declaraciones se producen en un contexto en el que el mercado observa con atención los vencimientos que la Argentina deberá afrontar en 2027, tanto con el propio FMI como con acreedores privados, por un monto superior a los US$20.000 millones. Desde el Gobierno aseguran que esos pagos están contemplados incluso si el país no logra volver al mercado internacional para obtener financiamiento.
Vaca Muerta, la principal apuesta
Uno de los aspectos más destacados de la visita fue la decisión de Georgieva de viajar a Vaca Muerta, donde recorrió las operaciones de YPF y recibió información sobre las perspectivas de inversión, producción y exportaciones del complejo energético.
El gesto fue interpretado como una muestra de la importancia que el FMI le asigna al desarrollo del sector como generador de dólares para la economía argentina. Las proyecciones presentadas por el presidente de YPF, Horacio Marín, reforzaron la expectativa de que el crecimiento de las exportaciones energéticas permita fortalecer la capacidad de pago del país en los próximos años.
A diferencia de otras visitas de alto nivel del organismo, la agenda de Georgieva no incluyó encuentros con referentes de la oposición ni con organizaciones sociales. Su contacto con actores externos al Gobierno se concentró en una reunión con empresarios de algunos de los principales sectores de la economía.
Entre los asistentes estuvieron el fundador de Ualá, Pierpaolo Barbieri; el presidente de Banco Macro, Jorge Brito; la presidenta de AmCham, Mariana Schoua; el CEO de Pan American Energy, Marcos Bulgheroni; el titular de IRSA, Eduardo Elsztain; el presidente de Mercado Libre, Juan Martín de la Serna; además de representantes de Glencore, Ternium, Grupo ST y Ferrosider.
Durante esos encuentros, uno de los temas centrales fue la evolución del proceso de estabilización económica impulsado por el Gobierno nacional.
Inteligencia artificial y transformación del empleo
En una actividad realizada con estudiantes y economistas en el Palacio Libertad, Georgieva también hizo referencia a uno de los desafíos que el FMI considera prioritarios a nivel global: el avance de la inteligencia artificial.
La economista advirtió que esta tecnología modificará una parte importante del mercado laboral y recomendó desarrollar capacidades que permitan adaptarse a los cambios tecnológicos, alentando a los jóvenes a prepararse para un escenario de transformación permanente.
El debate sobre el "riesgo FMI"
Más allá del respaldo institucional, algunos economistas advierten que el elevado nivel de deuda que mantiene la Argentina con el FMI y otros organismos multilaterales podría convertirse en un factor que limite una mayor baja del riesgo país.
El exdirector del Banco Central Jorge Carrera sostuvo que la fuerte participación del Fondo, el Banco Mundial, el BID y la CAF como acreedores privilegiados genera preocupación entre los inversores privados, ya que en un eventual escenario de dificultades financieras esos organismos tendrían prioridad de cobro.
Según explicó, esa situación lleva al mercado a exigir una prima de riesgo más elevada para prestar dinero a la Argentina. Como referencia, recordó que durante 2017 y 2018 el riesgo país rondaba los 370 puntos básicos, en un contexto en el que el país aún no había contraído deuda con el FMI.
Desde esa perspectiva, los analistas consideran que el Gobierno deberá seguir fortaleciendo el superávit fiscal y avanzar en la acumulación de reservas internacionales para consolidar la confianza de los mercados y reducir el costo del financiamiento.




