El auge minero exigirá multiplicar la oferta eléctrica en la próxima década

Un informe de OLACDE proyecta que el consumo energético de la minería se quintuplicará hacia 2034, impulsando inversiones en redes, autogeneración y energías renovables.

El auge minero exigirá multiplicar la oferta eléctrica en la próxima década

La expansión de los proyectos mineros en Argentina elevará de manera significativa la demanda de electricidad. Un estudio de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) estima que el sector pasará de consumir 1.256 GWh en 2024 a 6.630 GWh en 2034, lo que implica un aumento de 5.374 GWh, equivalente al 428%, el mayor crecimiento previsto en América Latina.

El incremento estará concentrado en San Juan, Salta y Catamarca, donde avanzan emprendimientos de cobre y litio. Para atender esa demanda, el informe señala la necesidad de ampliar la red de alta tensión de 500 kV, incorporar medidas de eficiencia, desarrollar proyectos de autogeneración y combinar distintas fuentes energéticas, en especial las renovables.

Según especialistas, la normativa vigente obliga a los nuevos proyectos a abastecerse en gran medida con energía adicional. Se estima que la minería requerirá entre 3 y 4 GW de nueva potencia, que provendrían principalmente de parques eólicos y solares con sistemas de almacenamiento, tecnologías que además favorecen el acceso a financiamiento al reducir la huella de carbono.

Cada emprendimiento de gran escala puede demandar entre 150 y 200 MW de potencia. En muchos casos será necesario construir entre 80 y 100 kilómetros de líneas de extra alta tensión, con costos cercanos a US$1 millón por kilómetro. Cuando la conexión al sistema resulte inviable, las compañías deberán evaluar alternativas de generación propia, como plantas solares con baterías o instalaciones alimentadas con gas natural.

De acuerdo con OLACDE, la producción de cobre es la más intensiva en consumo energético, con un requerimiento promedio de 5 MWh por tonelada, frente a los 2 MWh por tonelada de carbonato de litio. Ante este escenario, la autogeneración y los contratos de abastecimiento de largo plazo aparecen como herramientas clave para evitar que la falta de infraestructura se convierta en un freno para el desarrollo minero.

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