Los niveles de actividad siguen mostrando indicadores mixtos

Mientras algunos sectores vuelan, otros viven de lamentando menor actividad

Los niveles de actividad siguen mostrando indicadores mixtos

Por:Rodolfo Cavagnaro
Columnista de Memo

La preocupación por el nivel de actividad sigue persiguiendo a los funcionarios ya que, mientras los indicadores macro siguen aportando noticias excelentes, los que miden la micro no consiguen revertir el mal humor reinante. El problema es que ese mal humor de ve reflejado en la población, agravado con los escándalos políticos del gobierno.

Esta semana se conocieron datos privados que mostraban un retroceso de la producción industrial, que había caído un 1,8% respecto del mes anterior y mostraba una caída del 5% en la comparación interanual. Indudablemente, los sectores más complejos tienen que ver con la producción manufacturera, donde la falta de actualización tecnológica les está jugando en contra, en un panorama donde hay un atraso cambiario.

Por otra parte, se registró otro récord de la balanza comercial, con un saldo favorable de us$3.504 millones. Si bien han crecido las exportaciones, sobre todo del sector agrícola y del sector energético y minero, también es cierto que hay una caída de las importaciones, lo que podría leerse como consecuencia del menor nivel de actividad económica. Los especialistas especulan que el año podía terminar con exportaciones por us$100.000 millones.

Tampoco fueron buenos los datos referidos a las ventas en supermercados, en mayoristas y en centro de compras. Las estadísticas no terminan de reflejar si se refieren a menor consumo o a un cambio en las formas de consumo, donde las personas se van moviendo a gran velocidad. No hay que olvidar que, en estos tiempos, los consumidores están cada día más informado, son cada día más exigentes y, sobre todo, son cada día más desleales.

Siguen las presiones para terminar de levantar el cepo

Los especialistas en mercados financieros esperaban que la última de las grandes calificadoras de riesgo mejorara la nota argentina. Se esperaba que Morgan Staley siguiera el camino de sus colegas, pero el informe del mes decepcionó.

Mientras las otras calificadoras aconsejaban que Argentina volviera a los mercados, esta última pone objeciones porque dice que "siguen las restricciones al capital extranjero" Y, en ese punto, señala que faltan aspectos importantes para terminar de levantar el cepo.

En buen romance, lo que hacen estas calificadoras es marcar la cancha, algo que podría considerarse excesivo, a la luz de lo que han hecho con otros países, pero, teniendo en cuenta los antecedentes de Argentina, todos quieren cubrirse las espaldas. Este informe, lo único que consigue, es posterga las posibles intenciones de las autoridades de emitir nueva deuda en los mercados internacionales.

En materia de presiones, surgió que en el último informe del FMI se señala la necesidad de modificar el régimen del Monotributo. No se sabe si este tema estará incluido en el proyecto de reforma impositiva que estudia el gobierno, pero se plantea la necesidad de aumentar la recaudación de este sector modificando las escalas, aunque algunos plantean la necesidad de pasar a responsables inscriptos a las categorías mayores solamente actualizando los límites de las escalas.

Siguen entrando dólares

De todos modos, el Tesoro ya tiene los dólares necesarios para pagar los vencimientos de deuda de Julio, por unos us$5000 millones, y si le falta algo, puede recurrir al Banco Central. De todos modos, hay una preocupación en el mercado y es que el Banco Central disminuyó su ritmo de compra. En este mes bajó de los us$130 millones diarios a un promedio de $80 millones diarios.

En lo que va del mes apenas han llegado a us$1000 las compras y es raro dado que el superávit comercial superó los us$3.500 millones. Al parecer se está dando una reacción del mercado donde los exportadores agrícolas están recomprando las divisas y esperan colocados en esa moneda la próxima campaña. De todos modos, el riesgo país cerró en 429, o sea, no se escapó pese a una baja de bonos por el feriado en EE.UU.

También, como es habitual, se registran compras de cobertura de fin de mes de parte de inversores en futuros. De todos modos, quedan muchas divisas sin liquidar a la espera de que mejoren los tipos de cambio y, quizás, esta pueda ser una de las razones por las que el Banco Central no puede comprar más. Entre las demandas de particulares y las menores liquidaciones no queda mucho saldo.

Por estos días el dólar minorista tuvo un crecimiento del 3%, cerró en $1480 el viernes y a nadie debería sorprenderle porque está casi en niveles de febrero. El gobierno sabe que es necesario que suba un poco para que los exportadores estén más cómodos para liquidar, pero tiene miedo de que algunos sectores inicien una carrera que impulse la inflación.

Pero, por otra parte, un mayor valor del dólar es requerido por los inversores que ya tienen RIGI aprobados y están demorando a la espera de una mejora en el tipo de cambio.

De todos modos, el escenario financiero sigue inestable porque las tasas de interés no están bajando como el gobierno esperaba, mientras los problemas de morosidad de personas, familias y pymes sigue creciendo. Los bancos parecen esperar que el gobierno ponga plata, como siempre hizo para taparles los malos negocios. Con este gobierno eso no ocurrirá, aunque no sería mala idea pensar que, algunos bancos están demás y habría que liquidarlos.

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