Una evaluación de los últimos diez años de gestión política y económica en Mendoza.
Ideología o consenso: la economía mendocina y sus limitaciones
La economía mendocina actual muestra resultados divididos entre el "orden" administrativo del ejecutivo provincial y la debilidad en la economía doméstica (previsibilidad vía el ajuste del gasto público y caída de la actividad productiva, desempleo, reducción real de la recaudación e incremento de la deuda pública.
La primera consecuencia de la ausencia de consenso en la definición de una hoja de ruta en el contexto económico local, es un bajo nivel de inversión privada más allá de proyectos a gran escala en ámbitos específicos como la minería y la energía. La política económica nacional que instrumenta el presidente J. Milei enfrenta graves problemas estructurales que condiciona los proyectos de los gobiernos provinciales. Los datos macroeconómicos sobredimensionados de parte de los funcionarios nacionales no solo generan evaluaciones erróneas de una importante porción de la sociedad, además obliga a empresarios y desarrolladores productivos a reevaluar sus decisiones de inversión ante la inconsistencia de lo difundido y un set de datos crudos.
Mendoza a partir de 2016 ha aplicado una política económica con el convencimiento ideológico que el sector privado debe asumir un papel preponderante, alejándose progresivamente de un modelo que asigne al estado el liderazgo en el diseño y ejecución de los ejes estratégicos de infraestructura productiva.
Bajo un contexto económico de largo plazo con fuerte incidencia de las decisiones nacionales, las autoridades locales convalidaron el accionar de Casa Rosada que potencio el bajo desempeño de la economía mendocina. En 2016 (4to. trimestre) los asalariados registrados del sector privado provincial registrados en la industria manufacturera representaban el 19,09% del total general, en igual trimestre de 2025 el valor fue del 17,18% que implica una reducción de 4.409 puestos de trabajo perdidos, solo superado por la actividad de la agricultura, ganadería, caza y silvicultura (-4.607 asalariados).
El origen de las pérdidas de empleo formal se asocia a la desaparición de empresas del sector privado, las manufactureras entre 2016 y 2024 registran el cierre de 336 firmas (3,7% del total general), en el caso del rubro agricultura, ganadería, caza y silvicultura el número fue de 810 firmas que representan un 8.92%. En 2025 posiblemente la tasa de mortalidad de empresas sea superior a años precedentes como resultado de la política de austeridad fiscal diseñada y aplicada por la gestión nacional.
Una menor actividad productiva local impacta en el número de desempleo (formal e informal) potenciado simultáneamente un menor consumo (datos de la encuesta de supermercados de la DEIE, expone una caída de ventas en precios constantes del 28,59% entre 2016 y 2025) la combinación de estos eventos desencadena una recaudación tributaria propia (ingresos brutos a la producción y comercialización de bienes y servicios) y nacional por IVA (impuesto coparticipable), menor en términos reales.
Una economía con evidentes desajustes macroeconómicos obligo a la administración provincial a realizar una serie de gestiones en el plano financiero para afrontar compromisos como el pago de intereses y capital de la deuda provincial, incrementos salariales vía paritarias y ejecución de la obra pública. En 2025 el stock de la deuda consolidada fue de $986.851 millones frente a un importe de $26.143 millones de 2016, es necesario destacar que en una primera instancia la alta inflación pre-2023 y la devaluación del 13 de diciembre (118%) de dicho año determinaron un salto cuantitativo del monto de la deuda mendocina.
Una política económica provincial sin definición de objetivos de mediano y largo plazo o cambiante, genera dudas y frena la inversión, el presente estado de situación no es atribuible exclusivamente a decisiones de las administraciones de la provincia, en esta última etapa temporal las coincidencias ideológicas del gobierno local y nacional han dinamizado un deterioro progresivo y previsible afectando de forma directa el empleo, el consumo y la producción local.
Las actividades productivas y comerciales más golpeadas siguen sin encontrar un piso y tienen una incidencia directa sobre el empleo y el consumo, por lo tanto, sin la aparición de datos que impongan un punto de partida para visualizar un rebote no se prevén cambios.
El gobierno nacional genero una recesión autoinfligida que afecta a las provincias porque su principal fuente de recursos son los tributos que dependen del mercado interno, como el IVA o ingresos brutos. En los primeros 6 meses de 2026, la contracción económica deteriora el desempeño fiscal de la provincia.
El gobierno provincial transita un escenario complejo, marcado por la falta de recursos y señales contradictorias. Los desaciertos o malas decisiones del pasado son la antesala de problemas cuya solución no dependerán de la imposición de soluciones diseñadas en escritorios de organismos internacionales o la conveniencia de grupos nacionales/internacionales de inversión, sino en el diseño de un modelo económico-productivo-comercial consensuado con los diferentes actores que integran la sociedad mendocina y cuya ejecución y supervisión la ejerce la autoridad local.




