Endeudamiento: familias y empresas cada vez con más dificultades

Mientras la inflación dejó de ser el principal problema cotidiano, el creciente endeudamiento de hogares y empresas aparece como una de las principales amenazas para la recuperación económica.

Endeudamiento: familias y empresas cada vez con más dificultades

Por:Rodolfo Cavagnaro
Columnista de Memo

Los indicadores del Banco Central muestran niveles récord de morosidad y especialistas advierten que Mendoza no está al margen de este fenómeno. Durante buena parte de la última década los argentinos convivieron con un problema dominante: la inflación. Hoy, aunque el ritmo de aumento de precios se moderó respecto de años anteriores, otro fenómeno comienza a ocupar el centro de la escena: el sobreendeudamiento.

Los últimos datos del sistema financiero muestran un deterioro acelerado en la capacidad de pago de familias y empresas. La mora en los créditos de personas alcanzó niveles históricamente altos durante 2026 y supera ampliamente los registros observados desde que el Banco Central comenzó a publicar estas estadísticas hace más de una década. También las empresas muestran un aumento sostenido de incumplimientos, aunque de menor magnitud que los hogares.

La situación preocupa porque refleja un cambio profundo en el uso del crédito. En lugar de financiar inversiones o bienes durables, cada vez más familias recurren a préstamos personales y tarjetas para afrontar gastos corrientes como alimentos, servicios públicos o medicamentos.

Los datos muestran la magnitud del fenómeno:

Mientras que las deudas en billeteras virtuales o venta de electrodomésticos sufrieron picos altos, los bancos tradicionales registran una mora bastante más controlada. Según la Central de Deudores del BCRA, las deudas con atrasos severos (superiores a 90 días) rondan el 12% para las familias y un bajo 3,3% para las empresas, promediando cerca del 7,3% para el total del sector privado.

Diagnóstico oficial: El propio BCRA comunicó que consideran que la morosidad bancaria ya llegó a su pico o techo, por lo que esperan que los indicadores comiencen a depurarse o estabilizarse en los próximos meses.

Los préstamos personales presentan los mayores niveles de incumplimiento. Las tarjetas de crédito también registran un fuerte deterioro. Más de una cuarta parte de quienes tomaron créditos dejaron de ser sujetos aptos para nuevo financiamiento. Entre las empresas, la mora también creció hasta aproximadamente 3,5%, el valor más elevado de los últimos años.

Mendoza: menos datos, las mismas señales

No existen estadísticas provinciales de endeudamiento familiar, pero diversos indicadores permiten inferir que Mendoza atraviesa la misma tendencia nacional.

Durante los últimos meses confluyeron varios factores:

- pérdida del poder adquisitivo de numerosos sectores;

- recuperación económica todavía desigual;

- caída del consumo masivo;

- aumento de costos fijos como tarifas, transporte y servicios;

- dificultades financieras en numerosas pymes comerciales e industriales.

Los informes económicos provinciales elaborados por distintas instituciones muestran además un crecimiento moderado de la actividad, insuficiente para recomponer completamente los ingresos de muchas familias.

En el caso mendocino existe además un factor adicional: una elevada participación de pequeñas y medianas empresas vinculadas al comercio, el turismo, la construcción y las economías regionales, sectores particularmente sensibles a las caídas del consumo.

Empresas: el otro lado del problema

El aumento de la morosidad empresarial resulta especialmente preocupante porque suele anticipar dificultades mayores. Cuando una pyme comienza a refinanciar impuestos, postergar pagos a proveedores o utilizar descubierto bancario para gastos corrientes, normalmente aparecen luego:

- menor inversión;

- suspensión de proyectos;

- reducción de personal;

- aumento de concursos preventivos o cierres.

Sectores clave de la industria manufacturera y de maquinaria están sufriendo el impacto de la caída del consumo. Un ejemplo claro es el de Metalfor, que abrió un Procedimiento Preventivo de Crisis tras registrar un fuerte derrumbe en sus ventas (pasando de 116 máquinas en el primer trimestre de 2025 a solo 56 unidades en el mismo período de 2026).

Las pymes industriales enfrentan un combo complejo entre el encarecimiento del precio del gas y factores climáticos estacionales, lo que podría obligar a parates productivos. A nivel corporativo, las empresas también enfrentan una presión extra por el lado de los costos laborales y de seguros; el sistema de riesgos del trabajo (ART) reporta una litigiosidad récord a 30 años de su creación.

En Mendoza este fenómeno puede afectar especialmente a sectores como comercio minorista, gastronomía, vitivinicultura y construcción, donde los márgenes de rentabilidad siguen siendo reducidos.

Una economía que vuelve a financiar el consumo

Los economistas coinciden en que buena parte del crédito otorgado durante 2025 y 2026 no se destinó a ampliar la capacidad productiva sino simplemente a sostener el nivel de consumo.

Eso explica que los mayores niveles de incumplimiento aparezcan precisamente en préstamos personales, tarjetas de crédito y créditos otorgados por entidades no bancarias, donde las tasas suelen ser considerablemente más elevadas. Uno de los datos más llamativos es la elevada morosidad entre menores de 35 años.

Muchos ingresan al sistema financiero mediante billeteras virtuales o créditos digitales de aprobación inmediata. La facilidad para obtener financiamiento terminó acelerando el sobreendeudamiento de un segmento que además enfrenta mayores dificultades laborales e ingresos relativamente bajos.

El ministro Caputo reveló el lunes que los bancos privados le habían revelado que están refinanciando deudas con quitas y financiamiento al 25% anual. El Banco Nación, por su parte, había comenzado con sus financiamientos ajustados por UVA.

Una señal de alerta para Mendoza

Aunque Mendoza mantiene una administración fiscal relativamente ordenada y algunos sectores exportadores muestran buen desempeño, el endeudamiento creciente de familias y empresas constituye una advertencia que no debería pasar inadvertida.

La provincia puede exhibir equilibrio en sus cuentas públicas, pero si hogares y pymes continúan financiando gastos corrientes con crédito, el riesgo es que la recuperación económica pierda sustentabilidad.

El desafío ya no consiste únicamente en bajar la inflación. También será necesario recuperar ingresos reales, fortalecer el empleo privado y reconstruir la capacidad de ahorro. De lo contrario, el crédito dejará de ser una herramienta para crecer y seguirá funcionando apenas como un salvavidas para llegar a fin de mes.

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