Por qué las bandejas de carne tienen distintos colores y qué significan

Un detalle habitual en las góndolas de los supermercados tiene una explicación que no todos conocen. Las claves para entenderlo.

Por qué las bandejas de carne tienen distintos colores y qué significan

Por: Franco Cerroni

Muchas personas que van al supermercado seguramente se habrán dado cuenta de que, al llegar a la góndola de carnes, los distintos cortes aparecen en bandejas de diferentes colores. Negras, rojas, amarillas o blancas: la variedad puede hacer pensar que cada tonalidad representa un determinado nivel de calidad.

Pero no necesariamente es así. El color del envase no determina la calidad ni la seguridad de la carne y tampoco existe una norma sanitaria que establezca un color específico para cada corte o nivel de calidad.

En general, los supermercados utilizan los colores como parte de su estrategia comercial. El negro, por ejemplo, suele asociarse a una presentación premium, mientras que otros tonos pueden identificar productos de consumo cotidiano o promociones.

Qué mirar antes de elegir

Más allá del envase, hay varios aspectos que permiten evaluar mejor el producto. Uno de ellos es el marmoleado, es decir, las pequeñas vetas de grasa intramuscular distribuidas dentro del músculo. Cuando son finas y blancas o cremosas, pueden aportar sabor, jugosidad y terneza durante la cocción.

También conviene observar que la fibra muscular sea fina y uniforme. En cuanto a la grasa, una tonalidad amarillenta puede estar relacionada con la edad del animal o su alimentación, aunque no permite por sí sola determinar la calidad.

El envase también merece atención: el film debe estar bien adherido, sin signos de deterioro. Una cantidad importante de líquido dentro de la bandeja puede indicar pérdida de jugos, aunque esto también depende del corte y del sistema de envasado.

La etiqueta contiene información clave sobre el corte, su peso, precio y conservación. 

La información que hay que revisar

La etiqueta es otra de las claves. En ella conviene controlar:

• Fecha de envasado y fecha de vencimiento.

• Número de lote, para facilitar la trazabilidad del producto.

• Nombre y denominación del corte.

• Peso neto, sin contar bandeja ni film.

• Precio por kilo y precio total.

• Datos del establecimiento y número de habilitación.

• Información del fraccionador o distribuidor, cuando corresponda.

• Condiciones de conservación.

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El Senasa y el Código Alimentario Argentino establecen requisitos para la identificación y el rotulado de estos productos, pero no existe un código de colores que permita saber la calidad de la carne por el color de la bandeja.

Por eso, antes de pagar más por una presentación que parece premium, conviene comparar el aspecto del corte, el marmoleado, el estado del envase, la información de la etiqueta y, especialmente, el precio por kilo. La bandeja puede llamar la atención, pero no es la que determina la calidad.

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