Desde el agua demasiado caliente hasta el uso incorrecto del secador o atarse el pelo húmedo, pequeños hábitos cotidianos pueden provocar resequedad, frizz y quiebre durante el invierno. Cómo cuidar tu cabello sin cambiar toda tu rutina.
El frío no es el problema: 5 hábitos de invierno que arruinan tu cabello
Con la llegada del frío cambiamos muchas de nuestras rutinas sin darnos cuenta. Nos duchamos con agua más caliente, usamos más el secador, nos atamos el pelo apenas salimos de bañarnos y, muchas veces, dejamos pasar más días entre lavado y lavado. Aunque parezcan hábitos inofensivos, todos pueden afectar la salud de nuestro cabello.
Uno de los errores más comunes es lavar el pelo con agua demasiado caliente. Si bien es reconfortante en invierno, las altas temperaturas resecan el cuero cabelludo, alteran su barrera natural y pueden generar mayor sensibilidad, descamación e incluso un efecto rebote de oleosidad. Lo ideal es utilizar agua tibia y, si es posible, terminar el lavado con un último enjuague apenas más fresco para ayudar a sellar la cutícula del cabello.
Otro mito muy instalado es que en invierno hay que lavarse menos el pelo. La realidad es que la frecuencia de lavado debe adaptarse a las necesidades de cada cuero cabelludo y no a la estación del año. Espaciar demasiado los lavados puede favorecer la acumulación de grasa, residuos de productos y células muertas, afectando el equilibrio del cuero cabelludo. Un cuero cabelludo limpio también es parte de un cabello sano.
En esta época también aumenta el uso del secador. Mi recomendación es no abusar de las temperaturas máximas y mantener siempre una distancia prudente del cabello. El calor excesivo deteriora la fibra capilar, favorece el frizz y provoca mayor deshidratación. Siempre que utilicemos herramientas térmicas, el uso de un buen termoprotector deja de ser un paso opcional para convertirse en una necesidad. Este producto crea una película protectora que ayuda a minimizar el daño producido por el calor.
Otro hábito que veo con frecuencia es atarse el cabello cuando todavía está húmedo. El pelo mojado es mucho más frágil y elástico, por lo que una cola ajustada puede favorecer el quiebre de la fibra capilar. Siempre recomiendo esperar a que esté completamente seco antes de hacer peinados tirantes y, si es posible, optar por gomitas de tela que sean más delicadas con el cabello.
Por último, no debemos olvidarnos de que el frío también afecta directamente al cabello. Las bajas temperaturas, el viento y los cambios bruscos entre ambientes calefaccionados y el exterior favorecen la pérdida de hidratación, haciendo que el pelo se vea más opaco, áspero y con mayor electricidad estática. Incorporar una mascarilla nutritiva una vez por semana y utilizar aceites o sérums en medios y puntas puede marcar una gran diferencia durante toda la temporada.



