Jerónimo "Momo" Weich se instaló en Los Hornillos, Córdoba, y construyó su hogar con barro, madera reciclada y grandes ventanales. El proceso lo compartió paso a paso en sus redes sociales.
Así es la casa de barro que el hijo de Julián Weich hizo con sus propias manos
Jerónimo "Momo" Weich, hijo de Julián Weich, construyó su propia casa con sus manos en la zona de Los Hornillos, Córdoba. Lo hizo junto a su pareja, aplicando los principios de la bioconstrucción: uso de barro, madera reciclada y recursos locales, en lugar de materiales industriales.
El joven, que acumula 18 mil seguidores en Instagram, compartió en sus redes todo el proceso artesanal de construcción. La vivienda tiene dos plantas, pisos de madera y está pintada en tonos tierra. Uno de sus detalles más llamativos son las claraboyas con vidrios irregulares, que dejan pasar la luz natural y le dan un sello artesanal a cada ambiente.
También cuenta con grandes ventanales de doble vidrio y aberturas de aluminio símil madera, pensadas para mantener la temperatura interior y aislar del ruido y el frío, sin perder la conexión visual con el entorno natural.
Un concepto que va más allá de lo sustentable
Para Jerónimo, el eje de su proyecto de vida no pasa solo por cuidar el ambiente. "El paradigma que habito no es la sustentabilidad, sino la regeneración, que es un paso más porque ya no alcanza con solamente ser sustentable. Necesitamos colaborar con la naturaleza para agilizar los procesos y eso es a lo que me dedico hoy en día", explicó en una entrevista con La Nación.
Ver: "La FIFA lo guionó": el chiste viral de Jimmy Fallon sobre el Argentina-España
La construcción tampoco fue una tarea individual. Según contó, se apoyó en la comunidad para levantar su hogar: "Uno convoca, hace una comida y toda la comunidad que quiere se acerca a colaborar. Es un concepto superantiguo y hermoso. Y eso es lo lindo también de la bioconstrucción, tiene esa onda comunitaria y pueden venir niños a embarrarse las manos y es espectacular".
El otro proyecto sustentable de "Momo"
Además de su propia casa, Weich construyó una segunda propiedad de bioconstrucción que hoy funciona como alquiler temporal en Traslasierra. Se llama "Casa Pavoreal", tiene 80 metros cuadrados, está hecha con ladrillos de adobe y cuenta con living comedor luminoso, dos habitaciones y energía y termotanque solar.
Uno de sus atractivos principales es una biopiscina: una pileta natural que funciona sin bombas ni filtros artificiales. En su lugar, son las plantas acuáticas las que hacen el trabajo. "Estas plantas, como el camalote, son las que hacen el proceso de filtrado. Sus raíces trabajan constantemente y ayudan a mantener el agua en condiciones", detalló Weich.
En el agua conviven más de diez especies de plantas -entre ellas lirios, nenúfares y repollitos de agua- junto a pequeños peces que cumplen un rol clave en el ecosistema. "Las mojarritas se encargan de los mosquitos y las larvas", sostuvo.



