Emiliana Lilloy: "El manifiesto comunista nos dedica un párrafo" - Mendoza Post
Sábado 11 Jul 2020Sábado, 11/07/20 atrás
porEli Toro
Editora

La semana pasada, la abogada, feminista y directora de la Diplomatura en Perspectiva de Género en Seguridad y Justicia IUSP-UNCuyo, Emiliana Lilloy, publicó una columna de opinión en Memo.com.ar titulada "La traición de nuestros varones".

Allí, Emiliana expuso descarnadamente cómo en los acontecimientos claves de la historia del feminismo, no solo tiraron para abajo aquellos quienes complicaron esos logros, sino quienes los traicionaron. 

"Olympe de Gouges no creyó que sería abandonada y negada por sus pares revolucionarios excluyéndola a ella y todas las mujeres de la primera carta de derechos civiles y políticos de la humanidad. Ni Lucretia Mott ni Elizabeth Cady Stanton hubieran imaginado que esos varones negros que albergaba Lucretia en el sótano de su casa arriesgando su propia vida y la de su familia para ayudarlos a huir de la esclavitud, aceptarían años después que al enmendarse la constitución de EEUU se les concediera el derecho al voto a ellos negándoselo a las mujeres. Traición", expone.

Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton

Y sigue: "Las sufragistas liberales de 1840 nunca imaginaron que ninguna llegaría a votar en su vida y que en ese camino perderían todo, sus casas, sus familias, a sus hijos/as que eran vendidos por sus maridos en venganza. No imaginaron que la cárcel y las huelgas de hambre no les traerían ningún beneficio en vida, sino que lo aprovecharíamos nosotras. Traición de sus pares políticos". 

Finalmente, Emiliana sentencia: "Ningún movimiento nos va a salvar sino es el nuestro, que hoy tiene nombre y vida propia: el feminismo. Ojalá un feminismo autónomo que abogue por nosotras y no por los intereses de unos u otros ideales partidarios del momento". 

- Cuando hablás de que los varones en el pasado dejaron de lado a las mujeres o las utilizaron para sus propios fines, ¿puede aplicarse al plano actual eso? Me refiero a la Argentina de ahora, particularmente.

-En todas las causas históricas, por más nobles que hayan parecido, hemos sido dejadas de lado o hemos sido perjudicadas. Cuando creímos que conquistábamos los derechos civiles y ciudadanos, nos esclavizaron y encerraron en nuestras casas, cuando creíamos conseguir los derechos sociales y laborales fuimos explotadas por el mercado y oprimidas en casa por nuestros padres y maridos. El manifiesto comunista nos dedica un párrafo. Hemos sido parte de todos los movimientos sociales y de la construcción de nuestras sociedades, pero a la hora de repartir el poder y los derechos nos han excluido, ¿por qué habría de ser diferente ahora? Las mujeres tenemos que comprender que en la organización social en que vivimos hoy somos una casta sexual, que toda nuestra realidad se construye a partir de esta diferencia y nos une esta discriminación. 

Hasta que no desarmemos el relato de superioridad del varón sobre la mujer, no va a cambiar nada. Para desarmar estas desigualdades creadas, la lucha tiene que ser con y para nosotras, priorizándola antes que cualquier otro interés. Ser corporativas como los son los varones entre ellos, protegernos como se protegen ellos, construir poder juntas. 

Sufragistas

Hoy corremos el riesgo de un feminismo alienado de sí mismo por apoyar causas políticas o partidarias ajenas, sectario, con figuras encumbradas y sus personas allegadas respondiendo a todas las preguntas, generando una única voz feminista que monopoliza el discurso y deja a muchas mujeres afuera. La historia nos ha enseñado que el camino está lleno de obstáculos, trampas y tentaciones. Yo creo que un feminismo sano es el que aboga por los derechos y oportunidades de las mujeres sin distraerse y sin callarse. Cuando vino a Mendoza, Silvia Federici dijo que no sabía qué nos deparaba el feminismo del futuro, refiriéndose a estas mareas de jóvenes que se reproducen y multiplican generando cambios inesperados. Pero que sí podía advertirnos sobre los errores cometidos en el pasado y nos aconsejó "no se institucionalicen, no se dejen captar". Yo creo que se refería a esto, a la situación actual.

-Cuando te referís a "traición", ¿hay manera de no dejarse traicionar, o es un mal necesario para conseguir un fin, por ejemplo, el "aliade", el gobierno corrupto que sé que lo es pero mi lucha le sirve para los votos por lo tanto a mí también?

-Me preguntaría mejor ¿hasta cuándo nos van a traicionar?, y esto justo lo hablaba hace poco con Silvina Anfuso (directora de Género y Diversidad de la Provincia). Desde que se produjo el #niunamenos en nuestro país se cristalizaron una a una todas las violencias, se volvió público, masivo, ya nadie puede desconocer que vivimos en una sociedad que violenta a las mujeres. Entonces, ¿qué hacemos? Pongo la responsabilidad en los varones, porque nosotras no tenemos alternativas. 

 "Si un gobierno utiliza nuestros votos y nos da beneficios, no tenemos más que tomarlos". 

Si no transáramos y no nos dejáramos seguir traicionando se romperían las parejas, la estructura social y los mercados. Son los varones los que tienen que tomar conciencia y devolvernos los espacios arrebatados.

Emiliana Lilloy

En cuanto a lo político, yo creo que a los espacios hay que ocuparlos. Nos toca negociar, ceder y avanzar. De lo contrario te quedás afuera y volvés a ceder el poder. Cuando hablamos del feminismo institucional o del que se ejerce en el gobierno no podemos ser inocentes. Nadie escapa al teorema Baglini, esto de que la cercanía al poder nos vuelve más moderadas. Una recibe tensiones de muchos lugares y tiene que saber sostener el espacio sin perder de vista los objetivos. Esto desde la praxis diaria. Desde una visión más macro, creo que los procesos políticos son simultáneos y van en paralelo, y que claramente suceden más allá de nuestras voluntades. Si un gobierno utiliza nuestros votos y nos da beneficios, no tenemos más que tomarlos. No hay opción. El problema es cuando utilizan tus votos, te nombran en el discurso y luego al momento de dar poder y presupuestos, te das cuenta de que es todo un relato.

"El mundo está lleno de contradicciones y la lucha de las mujeres no está exenta de ellas". 

Creo que nuestros objetivos en cualquier debate o dilema, es el de construir liderazgo en las mujeres, lograr autonomía económica y erradicar la violencia. Lo que quiero decir es que ante cualquier planteo lo importante es ser pragmática y pensar si esto beneficia o no a las mujeres, que son las perjudicadas en la ecuación social. Si quisiéramos ser feministas, intachables, sin contradicciones, apoyando sólo gobiernos perfectos, tendríamos que quedarnos quietas en casa porque, entre otras cosas, no existen. El mundo está lleno de contradicciones y la lucha de las mujeres no está exenta de ellas. El sólo hecho de casarse, amar y formar una familia en las actuales condiciones implica una negociación y dejarse traicionar un poco.

-¿Creés que la "radicalización" es necesaria o dañina?

-Tenemos que pactar primero a qué nos referimos con radicalizarse. Si te referías a manifestaciones disruptivas como el #tetazo o #elvioladorentucamino, yo creo que han sido interesantes porque instalan los temas en la agenda. Las sufragistas después de pedir por las vías e instrumentos legales durante casi 80 años sin respuesta, se radicalizaron. Esto implicó incluso algún incendio o explosión en inmuebles sin daños a personas. Todos los feminismos y sus manifestaciones son válidos e importantes, porque son canales de diálogo. El impacto de estas manifestaciones es increíble. Hoy no te podés sentar en un café o bar y no escuchar que en la mesa de al lado alguien está debatiendo sobre estos temas, que si está bien o está mal, no importa, pero hoy se habla de nosotras como nunca antes en la historia.

En cuanto a la necesidad de radicalizarse o no como una condición de factibilidad o sin la cual no habrían cambios importantes, tengo mis dudas. Lo cierto es que los cambios o las revoluciones en la historia son multifactoriales y muchas veces suceden por hechos o accidentes impensados. Las sufragistas en Inglaterra fueron indultadas porque los varones se fueron a la primera guerra mundial y se necesitaba fuerza de trabajo. Luego, tuvieron que reconocer el esfuerzo y ya no pudieron contener a todas esas mujeres que habían salido de sus casas sin darles derechos. Entonces todo se suma, la lucha, las protestas radicales, la guerra, las mujeres agremiadas etc. Nada liberó más a la mujer del tiempo que llevaban los quehaceres diarios que los electrodomésticos por ejemplo. Le dio tiempo para pensar, reunirse, rebelarse de la explotación a la que estaban sometidas. Sabemos que los cambios culturales son procesos y dependen de muchas cosas.

"Sólo cuando seamos aliadas y no enemigas, se producirá el verdadero cambio". 

Lo que sí creo que es necesario es que el feminismo sea amplio, que tenga muchas voces que alcancen a las mujeres en sus diferentes experiencias de vida. Todos los feminismos son buenos, el de la calle, el de la academia, el político etc, todos son canales de comunicación para las mujeres y esta comunicación debe ser plural. ¿De qué nos sirve convencernos entre nosotras? ¿De qué nos sirve hablar un lenguaje nuevo y sofisticado si la mayoría de las mujeres a las que supuestamente queremos acompañar y mejorarles la vida no nos entienden e incluso rechazan al feminismo por verlo como algo extremo o extravagante? Nuestro objetivo tiene que ser el diálogo, evitar las tentaciones fascistas de querer imponer un único discurso sin escuchar otras ideas y realidades. Traer a todas esas mujeres que dicen no ser representadas y darles voz y soluciones. Porque sólo cuando seamos aliadas y no enemigas, se producirá el verdadero cambio. Esto sí que sería radical, porque si todas vamos en dirección a la equidad la conquista es inevitable.