El posible recorte del régimen que se debate en Diputados traerá consecuencias en los bolsillos de los hogares de la provincia.
De cuánto será el aumento del gas para los mendocinos sin Zona Fría
El posible recorte del régimen de Zona Fría encendió la alarma en Mendoza, donde miles de hogares podrían afrontar fuertes aumentos en las facturas de gas justo antes del invierno. La discusión volvió al centro de la escena luego de que el Gobierno nacional impulsara cambios sobre el esquema de subsidios que hoy beneficia a gran parte de la provincia. La medida apunta a limitar el alcance del programa y reducir los descuentos que actualmente reciben millones de usuarios en distintas regiones del país.
En Mendoza, el impacto sería significativo porque gran parte de los usuarios incorporados al sistema desde la ampliación de 2021 quedarían afuera del beneficio. Actualmente, los hogares alcanzados por la Zona Fría reciben descuentos del 30% sobre la tarifa plena de gas, mientras que los sectores considerados vulnerables acceden a rebajas del 50%. De concretarse la modificación, muchos mendocinos pasarían a pagar boletas considerablemente más altas en los próximos meses.
Los cálculos que comenzaron a circular en el sector energético muestran que, sin el subsidio, algunos usuarios podrían afrontar subas cercanas al 43% en sus facturas. En el caso de quienes actualmente tienen el descuento máximo del 50%, el valor mensual prácticamente se duplicaría. Esto ocurre en un contexto de incremento sostenido de tarifas y de mayor consumo por la llegada de las bajas temperaturas.
El proyecto impulsado por el Ejecutivo nacional propone volver a un esquema más acotado, similar al original creado hace más de dos décadas. De aprobarse, el beneficio quedaría reservado principalmente para la Patagonia, la Puna y el departamento mendocino de Malargüe, que históricamente estuvo contemplado por sus condiciones climáticas extremas. Así, departamentos del Gran Mendoza y otras zonas de la provincia perderían la bonificación incorporada durante la ampliación del régimen.
La intención oficial es reducir el gasto destinado a subsidios energéticos y focalizar la ayuda únicamente en regiones consideradas de frío más riguroso. Además, el Gobierno busca que quienes quieran mantener parte de los beneficios deban inscribirse en nuevos esquemas de segmentación energética. Sin embargo, la propuesta ya genera resistencia política y preocupación social, especialmente en provincias como Mendoza, donde el gas es un servicio esencial durante gran parte del año.
El debate continuará en el Congreso en las próximas semanas y podría convertirse en uno de los temas más sensibles del invierno. Mientras tanto, usuarios, asociaciones de consumidores y gobiernos provinciales siguen de cerca una definición que impactaría de lleno en la economía cotidiana de miles de familias mendocinas.



