Los datos difundidos por el INDEC son precisos y esa precisión revela que el índice mayorista no mide servicios y transporte.
Por qué la inflación mayorista fue tan baja respecto a la minorista
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este martes el indicador de precios mayoristas correspondiente a julio. El pasado 13 de agosto, el organismo había difundido el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que registró una suba mensual de 2,1%. Cinco días después, este martes 18 de agosto, el reporte del Sistema de Índices de Precios Mayoristas (SIPM) arrojó para el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) un avance de 0,8%, marcando una desaceleración de 0,3 puntos porcentuales frente a junio.
La diferencia entre el 2,1% minorista y el 0,8% mayorista responde a la estructura metodológica con la que se construye cada índice. Mientras que la inflación general que percibe el público mide tanto bienes materiales como el costo de vida derivado de los servicios, el indicador mayorista monitorea exclusivamente transacciones de bienes físicos a nivel de productores, importadores y distribuidores de la cadena productiva, sin contar los servicios.
Bienes vs. servicios: el origen de la brecha
El desglose del informe del IPC evidencia con claridad este contraste. En julio, el segmento de bienes del IPC aumentó un 1,6%, un nivel relativamente cercano al comportamiento de la producción. En contrapartida, el rubro de los servicios trepó un 3,1% mensual a nivel nacional.
Por su parte, el índice mayorista no incorpora en su relevamiento rubros cotidianos del sector terciario que sí impactan de lleno en el presupuesto familiar, tales como:
- Tarifas de servicios regulados y públicos (transporte público de pasajeros, telefonía e internet).
- Prestaciones de salud privada (cuotas de medicina prepaga).
- Vivienda (alquileres y expensas).
- Servicios recreativos, turismo, gastronomía y educación formal.
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Al estar estos componentes fuera de la medición mayorista, el IPIM de julio reflejó principalmente la evolución de los productos primarios (-2,2%, arrastrado por la baja de 9,2% en petróleo crudo y gas) y de los productos manufacturados (1,7%), con la única excepción de la energía eléctrica mayorista (5,8%) dentro de su esquema fabril.
En cambio, las divisiones que más traccionaron el 2,1% del IPC hacia arriba fueron rubros de fuerte componente de servicios, como Recreación y cultura (5,0%), Restaurantes y hoteles (2,8%), Salud (2,5%) y Comunicación (2,4%).
En resumen, la distancia entre el 2,1% del IPC y el 0,8% mayorista no representa una inconsistencia estadística, sino que refleja dos realidades distintas: una canasta minorista presionada por los servicios y las tarifas, frente a una medición mayorista concentrada en bienes e insumos industriales que transitan un ritmo de ajuste menor.



