La negociación de Comercio quedó en la mira oficial y podría no ser validada en su totalidad. El conflicto suma presión sobre el vínculo con los sindicatos.
Paritaria de Comercio en riesgo: el Gobierno endurece su postura
El acuerdo salarial del sector mercantil, uno de los más numerosos del país, entró en zona de conflicto. Según publicó Infobae, el Gobierno nacional analiza no convalidar completamente la paritaria firmada por el sindicato, lo que abre un nuevo foco de disputa con el movimiento obrero en medio de una política salarial cada vez más restrictiva.
La negociación involucra a más de un millón de trabajadores y había sido alcanzada entre la Federación Argentina de Empleados de Comercio y las cámaras empresarias. Sin embargo, la Casa Rosada cuestiona algunos puntos del entendimiento, en línea con su decisión de limitar los aumentos para que no superen la inflación prevista.
Un acuerdo bajo revisión
El convenio contemplaba subas salariales por encima de la pauta que impulsa el Ministerio de Economía. Esa diferencia es la que generó ruido en el Ejecutivo, que ya viene advirtiendo que no homologará incrementos que se ubiquen por fuera de sus parámetros.
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En este caso, la discusión no pasa solo por validar o rechazar el acuerdo completo, sino por la posibilidad de aprobarlo parcialmente o exigir cambios. Esa alternativa implica que las partes deban renegociar algunos tramos o reformular el esquema de aumentos.
La reacción sindical
Desde el sindicato que conduce Armando Cavalieri dejaron trascender que buscarán sostener lo firmado con las empresas. Incluso, en el sector deslizan que los aumentos podrían pagarse aunque el Gobierno no los homologue, lo que elevaría aún más la tensión.
El trasfondo es más amplio: la intervención oficial en las paritarias genera malestar en distintos gremios, que ven limitada su capacidad de negociación. En varios casos, ya hubo advertencias sobre posibles medidas de fuerza si se mantiene el tope salarial.
Un escenario de creciente conflicto
La postura del Gobierno responde a una estrategia clara: contener la dinámica inflacionaria evitando subas salariales que la retroalimenten. Pero esa decisión choca con la presión de los sindicatos, que buscan recomponer ingresos frente a la pérdida de poder adquisitivo.
En ese contexto, distintas negociaciones ya mostraron señales de fricción y algunas debieron adaptarse a la pauta oficial para ser homologadas. La paritaria de Comercio, por su peso y alcance, se convierte ahora en un caso testigo.
Lo que viene
El desenlace de este conflicto será clave para el resto de las discusiones salariales del año. Si el Gobierno mantiene su postura, es probable que otros gremios enfrenten situaciones similares o endurezcan su posición.
La disputa abre un nuevo capítulo en la relación entre la administración nacional y los sindicatos, en un escenario donde la economía y los salarios siguen siendo el eje de la tensión.



