El Presidente publicó una extensa respuesta al escritor que planteó críticas a la decisión de permitir sociedades manejadas por agentes autónomos. Por qué confía en la responsabilidad de las máquinas.
Milei le respondió a Harari: "No es el juicio final de Terminator"
El historiador israelí Yuval Noah Harari advirtió sobre los riesgos de conceder personería jurídica a las empresas gestionadas por inteligencia artificial y alertó que esa decisión podría abrir la puerta a la irrupción de actores no humanos con capacidad de influir en los sistemas económicos y políticos. Frente a esas preocupaciones, el presidente Javier Milei salió al cruce de las críticas y defendió la iniciativa impulsada por su Gobierno para regular las sociedades administradas por IA.
Según el historiador, otorgar personalidad jurídica corporativa a la inteligencia artificial permitiría la creación de nuevos agentes económicos capaces de generar riqueza, pero también les daría acceso a los sistemas financieros, económicos y políticos. A su juicio, estas entidades podrían poseer bienes, contratar empleados, realizar operaciones comerciales internacionales, iniciar acciones judiciales e incluso financiar campañas políticas, sin que necesariamente existiera una persona física que asumiera la responsabilidad de sus actos.
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Las declaraciones de Harari motivaron una extensa respuesta de Milei, quien calificó de "inesperada" la preocupación del ensayista y aseguró que la creación de un marco legal para las empresas gestionadas por inteligencia artificial no implica un escenario apocalíptico. "Otorgar personalidad jurídica a las compañías de IA no significa lanzar el Día del Juicio de Terminator", afirmó el mandatario, al tiempo que comparó la medida con el respaldo institucional que permitió el desarrollo de la innovación durante la Revolución Industrial.
Milei recordó además que el propio Harari había destacado en su libro Sapiens la importancia histórica de la responsabilidad limitada de las sociedades comerciales, a la que definió como uno de los inventos más ingeniosos de la humanidad. A partir de esa referencia, Milei sostuvo que la personalidad jurídica cumple una función concreta al permitir que las organizaciones posean patrimonio propio y centralicen sus relaciones legales, constituyendo uno de los instrumentos más consolidados del derecho comercial.
También recordó la obra Yo, Robot, de Isaac Asimov, para ilustrar el debate sobre la convivencia entre humanos y sistemas autónomos. Citó una historia en la que un candidato político es sospechado de ser un robot y destacó que la conclusión del relato muestra a una máquina incansable, honesta y equilibrada. Desde esa perspectiva, consideró probable que las empresas de inteligencia artificial resulten más adversas al riesgo que los seres humanos.
Milei argumentó además que, si las compañías administradas por IA implican mayores peligros potenciales, la existencia de una personalidad jurídica se vuelve aún más necesaria, ya que permite establecer responsabilidades patrimoniales. "Preferiría mucho más tener un patrimonio neto contra el cual pueda reclamar si una IA me defrauda, que no contar con ninguna protección", planteó.
Respecto de la responsabilidad penal, el mandatario sostuvo que, aunque una inteligencia artificial no pueda ser encarcelada, la quiebra de una empresa autónoma equivaldría para ella a la desaparición. Por ello, consideró que estos sistemas tendrían incentivos para respetar las normas y evitar conductas que pusieran en riesgo su supervivencia.
El Presidente también rechazó los escenarios distópicos planteados por Harari y evocó el caso de James Watt y la Revolución Industrial para señalar que las grandes transformaciones tecnológicas suelen generar temores iniciales, aunque terminan impulsando el crecimiento y la producción.
En el plano económico, Milei consideró que la inteligencia artificial podría reducir las barreras de entrada en numerosas actividades y favorecer la aparición de un mayor número de empresas, en lugar de consolidar monopolios. Asimismo, sostuvo que las compañías de IA estarán sujetas al Estado de derecho de la misma manera que cualquier sociedad convencional y que la personalidad jurídica constituye un mecanismo para canalizar la innovación dentro de un marco de derechos de propiedad y de respeto por la ley.
Por último, el mandatario cuestionó la analogía histórica de Harari con la Compañía Holandesa de las Indias Orientales y aseguró que los abusos de aquella experiencia fueron consecuencia de la intervención estatal y no de la existencia de una personalidad jurídica empresarial. Según Milei, una empresa autónoma que puede ser disuelta, sancionada o sometida al embargo de sus activos no escapa al derecho, sino que se encuentra plenamente sometida a él.
Official response from President Javier G. Milei. https://t.co/h3U9zIgoIZ pic.twitter.com/z5R15HCCqg
— Oficina del Presidente (@OPRArgentina) June 18, 2026
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