El empresario de la construcción Martín Calzetta, flamante presidente del CEM, habló del momento económico, el futuro de la minería y el vino y explicó qué modelo considera favorable para Mendoza.
Martín Calzetta, del CEM: "Hoy es 'minería sí' y el vino deberá repensarse"
El flamante presidente del Consejo Empresario Mendocino (CEM), Martín Calzetta, trazó un diagnóstico sobre el momento que atraviesa la economía y advirtió que Mendoza está en medio de un proceso de transformación que todavía genera tensiones. "Estamos en una época de transición y prácticamente todo cruje", definió, al analizar el desempleo y las dificultades que enfrentan algunas de las actividades tradicionales.
En una entrevista con el Post, Calzetta sostuvo que el desafío pasa por adaptar la matriz productiva a un escenario diferente, con mayor apertura al mundo, nuevas inversiones y sectores que comienzan a ganar peso. En ese marco fue contundente respecto de una discusión que durante años atravesó a Mendoza: "Hoy es minería sí, definitivamente".
Pero el titular del CEM también puso el foco sobre uno de los sectores históricos de Mendoza. Frente a las dificultades que atraviesa la industria del vino, consideró que "la vitivinicultura va a tener que repensarse como se repensó hace 30 años".
Calzetta también fijó posición sobre el rumbo económico nacional. Aunque aclaró que el CEM "no tiene ninguna preferencia política", aseguró que la entidad comparte valores vinculados con la apertura al mundo, la innovación, la eficiencia, la educación de largo plazo y el equilibrio de las cuentas públicas. "Modelos en los que uno no gasta más de lo que tiene y es ordenado son modelos bienvenidos para nosotros", afirmó.
-Hace poco me llegó una encuesta que encargó el CEM y me pedían que definiera al CEM en una palabra. ¿Qué palabra se te viene a la mente?
-Mendoza. Y, si tuviese que ser mucho más específico, diría empresario. Somos una institución que, como vos decís, el año que viene cumple 30 años. Nacimos para poder complementar una mirada de largo plazo, una visión estratégica de la provincia. Esta idea de pensar y buscarle un norte se ha hecho ya un sello del Consejo.
-Hablando del inicio del CEM, en 1997, con socios fundadores como Pescarmona, Cartellone, Vila, Groisman. Parecía más un club de millonarios, por decirlo de alguna manera. Y con el tiempo se ha ido ampliando. ¿Esto sucedió de forma natural? ¿O fue una evolución planificada?
-Yo creo que esta idea de que hubiese empresarios que pudiesen representar ciertos valores que comparte la institución tuvo una lógica transformación, como la tuvo Mendoza, como la tuvo su ecosistema y como la tuvo su empresariado. En ese sentido, ha habido un recambio, con nuevos empresarios y nuevos sectores. Porque, como vos decís, al comienzo eran menos miembros. Hoy somos alrededor de 30 y representamos sectores muy diversos. Desde compañías de seguros hasta empresas de aviación, como Aerotec; industrias exportadoras del sur mendocino; metalmecánica, como por ejemplo Tassaroli; bancos, como Banco Supervielle; empresas constructoras y consultoras. La verdad es que podríamos decir que el Consejo tiene representada en sus miembros buena parte de la matriz productiva.
-¿Por qué en el CEM no está la "rosca" o el lobby que existe en otras entidades, como la FEM, por ejemplo?
-Se debe, primero, a que lo que nos representa o caracteriza es esta idea de poder trabajar para el conjunto de los mendocinos. Me refiero a que todos los sectores están involucrados en nuestros programas, nuestros planes y nuestras acciones. No somos una entidad sectorial o gremial, con lo cual esta idea de pensar estructuralmente los problemas nos pone en un lugar de amplitud. No estamos representando a la construcción por un lado o a los camioneros por otro, sino que estamos viendo cómo Mendoza mejora su matriz, cómo eso repercute en la población en general, cómo puede tener un ida y vuelta con los salarios y cómo, en definitiva, mejora la calidad de vida de los mendocinos, incluidos los empresarios.
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-¿Se sienten escuchados por el Gobierno ante cada informe o sugerencia?
-En realidad, el Gobierno sí escucha. Los informes tienen diferentes tipos de análisis. Incluso en el último informe que hicimos, que presentó Martín Clement en su presidencia, pudimos hacer un análisis estructural del sistema educativo. De ahí se recogieron un montón de propuestas e incluso algunas se llevaron a la práctica. Nosotros tenemos un programa, que es el Programa de Líderes Educativos, que ya tiene 13 años. Hemos capacitado a más de 500 directores de escuelas y hemos trabajado en diferentes tipos de soluciones. Es un trabajo conjunto con el Gobierno porque, incluso, al director de escuela le suma puntos. En ese sentido, el programa está aprobado por la Dirección General de Escuelas y trabajamos con ellos. Entonces, yo diría que sí, que escucha. También es verdad que el Gobierno tiene un montón de necesidades que satisfacer y que ellos también tienen una mirada. En ese sentido, las propuestas siempre están. Y no están solamente para este Gobierno: estuvieron durante 30 años para todos los gobiernos. Incluso te podría decir que nuestros informes sirven o aplican para el sector privado, porque trabajos como los de competitividad, exportaciones, informes laborales o informes de gestión de cuentas públicas permiten al sector privado estar actualizado sobre lo que pasa en Mendoza.
-Hay informes periódicos que hacen ustedes sobre las cuentas de los municipios. ¿Te animarías a armar un ranking de municipios que favorecen más la inversión, con menos burocracia y menos costos?
-Nosotros, como vertical dentro del Consejo, estudiamos los municipios. El primer estudio que hicimos fue en 1999 y ya estudiábamos el período 1993-1998. Después de ese surgieron dos estudios más sobre municipios. Son trabajos muy profundos y requieren una carga de trabajo importante. Mucha de la información está dispersa, con lo cual es difícil de armar. Pero pensamos que es un factor importante dentro de la inversión y de la competitividad. Estamos por publicar un nuevo informe de municipios en el que vamos a estudiar los últimos diez años. Nos demora un poco porque estamos incluyendo 2025, que cerró hace poco. Ahí sí vamos a poder tener algún ranking. Es difícil medir la burocracia porque cada municipio tiene su propio tarifario y distintos procesos.
-Más allá de la macroeconomía que depende de Nación, ¿qué herramientas tiene hoy el Gobierno de Mendoza que podrían favorecer la inversión?
El Gobierno tiene menos herramientas a nivel provincial que las que existen a nivel nacional para favorecer la inversión. Los incentivos que puede proponer el Gobierno provincial para atraer inversiones son más difíciles de concretar. Ahora bien, cuentas públicas ordenadas, un plan de largo plazo, previsibilidad, institucionalidad... Esa línea en la que el Gobierno viene trabajando me parece que le da cuerpo a esta idea de poder atraer inversiones. Sin ningún lugar a dudas, tiene que mejorar algunos aspectos, como por ejemplo Ingresos Brutos, que es un impuesto distorsivo.
-Ante eso, el Gobierno te dice: "Las provincias que tienen menos Ingresos Brutos son las que están más favorecidas por el reparto nacional".
-Es una parte del problema. La coparticipación, vista como herramienta para todas las gobernaciones, sí nos perjudica. Pero también es verdad que internamente el Gobierno puede trabajar en productividad, puede trabajar en herramientas tecnológicas y puede utilizar algunas de las herramientas que tiene en el presupuesto para incentivarlo. Esto lo digo desde el sector privado, sin tener toda la información que tiene el Gobierno. Sin ningún lugar a dudas, cualquiera de esas herramientas necesita un plan y un plazo para poder materializarla.
-Cuando uno mira la foto actual ve que Mendoza tiene, por ejemplo, más nivel de desempleo que provincias vecinas como San Luis o San Juan. ¿Por qué?
-En este nuevo esquema, en esta nueva forma de pensar Argentina y en este modelo, hay diferentes actividades que se están desarrollando y que emplean menos mano de obra directa que otras industrias. En ese sentido, el desafío está en poder nutrir de más movimiento a las actividades tradicionales para que puedan desarrollarse y absorber la mano de obra que, en definitiva, hoy está sin trabajo. Lo que pasa es que, si uno piensa que lo puede hacer de un momento para otro, estamos en un problema. Estamos en una época de transición y, en esta transición, prácticamente todo cruje porque hay que acomodar un montón de piezas a un nuevo esquema. Muchas encajan y otras no. Entonces, el desafío creo que está en poder mirar la matriz y encontrar una oportunidad de mejora. Hay herramientas que deberíamos empezar a incluir en nuestra toma de decisiones. Por ejemplo, empezar a mirar no solamente el mercado interno, sino también hacia afuera. En ese sentido, el acuerdo con la Unión Europea que se cerró el primero de mayo trae oportunidades. Tenemos empresas que tienen cultura exportadora, pese a que las exportaciones han disminuido. Entonces, ahí veo una oportunidad. También creo que muchas de estas actividades que están traccionando fuerte, me refiero a la minería o al gas, necesitan infraestructura. Y para que haya infraestructura se necesitan empresas constructoras y, adicionalmente, va a hacer falta mayor empleo. Es un proceso. Nos está agarrando en el medio y entonces se siente más.
-Ustedes han planteado desde el CEM esta necesidad de terminar con la dicotomía "minería sí, minería no", "minería o vino". Ahora ya con esa discusión en el pasado, ¿qué le espera a Mendoza en cuanto a la minería? ¿Va a ser una explosión de trabajo y de mano de obra? ¿Hay en Mendoza un stock de empresas o de especialistas que puedan nutrir esa demanda que va a tener la actividad minera?
-Primero, esta discusión logramos, como sociedad, madurarla y creo que resolverla. Eso fue muy importante, porque hoy es minería sí, definitivamente. Está a la vista que nosotros tenemos minerales que el mundo necesita, y necesita muchos. Entonces, creo que en ese sentido hemos dado un paso muy grande. Segundo, la minería ya empezó, aunque parezca abstracto. Se está explorando y hay empresas, como San Jorge, que ya tienen la oportunidad de empezar a operar. Acá nomás, a 150 kilómetros, en San Juan, empezaron 20 años antes que nosotros, con idas y vueltas, pero siempre para adelante y con una misma idea. Y uno ve los resultados. Quiere decir que nos espera un futuro prometedor con la minería. En el estadio en el que estamos, creo que Mendoza tiene empresas como para poder afrontar necesidades, primero, de San Juan. Porque creo que San Juan no puede proveer todo lo que las minas necesitan si llegan a arrancar todas al mismo tiempo. Eso nos va a dar también capacidad para adaptarnos, porque no es sencillo trabajar en minería. En este camino van a desarrollarse empresas nuevas y también empresas tradicionales que transicionen hacia estos sectores, para que en Mendoza tengamos más músculo minero. Porque lo que nosotros tenemos, podría decirte, es más músculo petrolero. Tenemos mucha experiencia. Creo que va a haber oportunidades para que haya más trabajo y para que haya más empresas operando en minería.
-¿Y el resto de la actividad económica cómo la ves?
-Creo que vamos a tener que trabajar fuerte en nuestra matriz. Gracias a Dios que la tenemos, porque hay provincias que no pueden darse esta discusión. En ese sentido veo una oportunidad, porque nosotros somos una provincia agroindustrial. Tenemos que mejorar, sí. Pero peor sería no tenerlo, no tener esa oportunidad. Trabajar en eficiencia, trabajar en innovación y ver la oportunidad con un plazo me parece que son pilares en los que vamos a tener que pensar, no solamente para la vitivinicultura, que tiene un problema local y un problema internacional, sino también para un montón de otras actividades. Nosotros en el foro trabajamos en varios sectores, en varias mesas. Por ejemplo, la ganadería se está desarrollando, tiene su propio clúster y hay que intensificarlo. También se creó un clúster logístico. La minería, de por sí, necesita muchos servicios. No es solamente la construcción, no es solamente la operación. La logística es clave y ahí hay una oportunidad interesante. Si me preguntás por la vitivinicultura, va a tener que repensarse como se repensó hace 30 años, cuando en el Valle de Uco no había nada y empezaron a aparecer denominaciones de origen e inversiones extranjeras. Creo que nuestra matriz tiene algo que no podemos desaprovechar. El mundo pide minerales y nosotros tenemos cobre y un plan para extraerlo. Nosotros, en el Consejo, hace tres años venimos trabajando en el Plan Pilares, junto a la Universidad Nacional de Cuyo, el sector privado y el Gobierno. El mundo necesita alimentos y nosotros tenemos alimentos. El mundo necesita talento y nosotros tenemos talento. De hecho, tenemos siete universidades en la provincia para desarrollarlo. Entonces, mucho de lo que el mundo necesita, Mendoza lo tiene. Podemos quedarnos con la mirada de que nuestra matriz productiva está sufriendo o con la mirada de que vamos a mejorarla. Yo me quedo con la mirada de que vamos a mejorarla.
-Hay un caso muy interesante que lo cuantifiqué con un informe del CEM. Tiene que ver con las exportaciones y con la papa industrializada, la papa prefrita de Simplot. Eso movió la aguja y no es que hubo un plan que dijera "potenciemos la instalación de fábricas de papas prefritas". Fue un empresario que lo vio, se dio cuenta del negocio y lo aprovechó.¿Eso se puede aplicar a otras industrias?
-Yo creo que sí, porque tenemos las oportunidades. Me parece que, con un panorama macroeconómico más estable y más previsible, eso nos va a permitir focalizarnos a nosotros, los empresarios, en estas oportunidades. No solo oportunidades de negocio, sino también de mejora como empresa. Porque para poder competir hoy tenemos que incorporar otras herramientas que hasta hace dos años, como empresarios, no teníamos tan a mano. Querías incorporar tecnología y era más difícil. Querías innovar y era más difícil. Por ejemplo, la semana pasada se anunció un acuerdo de cooperación entre España y Argentina con una agencia española de innovación. Dos empresas, una mendocina y una española, buscan un problema en común y entre las dos buscan la solución. Ese tipo de cooperación, con financiamiento directo de España y, en Mendoza, con financiamiento -creo- a través de Mendoza Fiduciaria, no existía o se veía más lejano. Hoy creo que son herramientas e instrumentos que tenemos que empezar a aprovechar, porque de eso se trata este nuevo modelo. Cuando tenés la cancha marcada empiezan a jugar otro tipo de herramientas, diferentes de las que teníamos con otro modelo.
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-¿Y cómo ven justamente el cambio de modelo desde el CEM? Un modelo más abierto a las importaciones. ¿Cómo impacta eso en Mendoza?
-No tenemos ningún estudio que mida directamente el impacto de las importaciones en Mendoza. Yo me atrevería a decir que, siempre que exista orden fiscal y que el tamaño del Estado sea financiable por el sector privado, es una buena noticia. Siempre que el empresario tenga más facilidad para poder invertir y generar valor, que es a lo que nos dedicamos, es mejor. La desburocratización es buena. Son instrumentos. Es buena en la medida en que logre el objetivo para el cual se implementa. Si yo desburocratizo porque sí, no tiene ningún sentido. Ahora, si desburocratizo porque eso significa que haya mayor empleo, es una muy buena noticia. Entonces, me parece que estas ideas de largo plazo de las que te estoy hablando son claves para que podamos desarrollarnos. Ahora, también es responsabilidad de cada empresario y de cada actor de la sociedad tomar esta posta. Porque, incluso si quisiéramos competir, el recurso humano también tendría que adaptarse a esta nueva realidad.
-Se habla bastante a nivel nacional, desde sectores empresarios, de la necesidad de que el año que viene, cuando haya elecciones, exista una continuidad del modelo actual o de un modelo muy parecido. ¿Cuál es la visión del CEM?
-Nosotros no tenemos ninguna preferencia política. Lo que sí tenemos son ideas y valores con los que comulgamos. Entonces, modelos en los que podamos tener una apertura al mundo; modelos en los que podamos innovar y pensar en ser más eficientes; en los que se piense la educación a largo plazo para generar habilidades y respuestas en nuestra gente; modelos en los que uno no gasta más de lo que tiene y es ordenado... Bueno, son modelos bienvenidos para nosotros. Después depende de cada momento, de cada situación y de quién encarne ese modelo. Pero no es que tengamos una preferencia.
-¿Y en un gobernador o en un gobierno provincial qué buscan, hablando de un modelo?
-Similar. Que esté alineado con esa lógica. Esa sería la lógica en la que nosotros pensamos que podemos desarrollarnos. Pero no hablo solamente del empresario. Hablo también de las personas y de la sociedad civil. Creo que esto, en el largo plazo, nos va a dejar en otra posición. Cuando uno mira la película, nosotros estamos viendo la película en el peor momento. Yo creo que, trabajando y mirando con un poco más de plazo, debería revertirse.



