La empresa atraviesa un delicado presente: en lo que va del año debió suspender uno de cada cinco vuelos programados y operar con una cantidad mínima de aeronaves disponibles.
Crisis en Flybondi: vuelos cancelados en Mendoza
La situación operativa de Flybondi atraviesa uno de sus momentos más complejos desde el inicio de sus operaciones en Argentina. Durante 2026, la aerolínea low cost registró un fuerte incremento en las cancelaciones de vuelos y una drástica reducción de su flota activa, un escenario que impactó en miles de pasajeros y volvió a poner en el centro de la escena la confiabilidad del servicio aéreo de la compañía. Este viernes se cancelaron los dos servicios que involucraban a Mendoza, uno que debía llegar a El Plumerillo a las 23.30 y otro que debía despegar desde Las Heras a las 22.30.
Los datos disponibles muestran que en lo que va del año la empresa canceló más del 20% de los vuelos que tenía programados. La situación se agravó a partir de abril, cuando el porcentaje de cancelaciones creció de manera significativa y quedó muy por encima del registrado por el resto de las aerolíneas que operan en el mercado argentino. Como consecuencia, miles de pasajeros debieron reprogramar sus viajes, solicitar reintegros o buscar alternativas para llegar a destino.
Mientras tanto, Flybondi continúa operando con un esquema reducido y busca normalizar gradualmente su programación. La evolución de la flota, la incorporación de nuevos aviones y la resolución de los problemas operativos serán determinantes para definir si la empresa logra estabilizar su servicio y recuperar el terreno perdido en un mercado aerocomercial que continúa mostrando un fuerte nivel de competencia.
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Uno de los principales factores que explica la crisis es la reducción de la cantidad de aeronaves disponibles para operar. Aunque la compañía llegó a contar con una flota considerable para cubrir rutas nacionales e internacionales, en los últimos meses debió funcionar con apenas tres aviones activos durante buena parte de su programación diaria debido a inconvenientes técnicos, tareas de mantenimiento, problemas con contratos de leasing y dificultades operativas. Esa situación provocó un efecto dominó sobre la puntualidad y el cumplimiento de los itinerarios.
El escenario se produce además en un contexto de cambios accionarios dentro de la empresa. En 2025, Flybondi pasó a estar controlada mayoritariamente por un nuevo grupo inversor, que anunció un ambicioso plan de expansión de la flota y crecimiento de las operaciones. Sin embargo, la realidad operativa de 2026 quedó muy lejos de esos objetivos, con una marcada caída en la cantidad de vuelos realizados y en la participación de mercado frente a otras compañías aéreas.
La crisis también generó consecuencias económicas y comerciales para la empresa. Además del deterioro en la imagen de la aerolínea entre los pasajeros, el incremento de las cancelaciones derivó en reclamos por reembolsos, reprogramaciones y compensaciones. Al mismo tiempo, especialistas del sector aeronáutico advierten que recuperar la confianza de los usuarios será uno de los principales desafíos para la compañía, incluso si logra recomponer la disponibilidad de aeronaves en los próximos meses.



