El dueño del Mendoza Shopping, con inversiones en las Islas Malvinas

Eduardo Elsztain, presidente de IRSA, conserva una participación en una de las compañías más importantes de las islas. Dijo que no venderá sus acciones y, contrariamente, justificó la operación.

El dueño del Mendoza Shopping, con inversiones en las Islas Malvinas

Por: Santiago Montiveros

En medio de la renovada discusión por Malvinas y las medidas anunciadas por el Gobierno de Javier Milei contra empresas vinculadas económicamente con las islas, apareció un nombre con una conexión directa con Mendoza: Eduardo Elsztain, el empresario que encabeza el Grupo IRSA, al que pertenece el Mendoza Shopping.

El centro comercial de Guaymallén forma parte de la cartera de activos de IRSA, mientras que Elsztain se desempeña como presidente y CEO de la compañía. Pero el empresario argentino también tiene desde hace años una inversión en las Islas Malvinas.

Tal como publicó Infobae, Elsztain mantiene aproximadamente 2,5% de Falkland Islands Company (FIC), una compañía que ocupa un lugar particular dentro de la economía del archipiélago por la diversidad de actividades en las que participa: negocios inmobiliarios, comercio, logística, producción agropecuaria y hotelería, entre otros rubros.

La participación es minoritaria, pero la historia detrás de la inversión es bastante más ambiciosa.

Eduardo Elsztain, máxima autoridad del Grupo IRSA.

En 2017, Elsztain, a través de Dolphin Fund, intentó comprar la totalidad de la compañía. La operación no prosperó porque las autoridades británicas se opusieron a que una empresa argentina pasara a controlar una firma considerada relevante para la economía de las islas. Desde entonces, conservó solamente la porción accionaria que ya había adquirido.

Ante las críticas que comenzaron a circular en redes sociales, Elsztain rechazó que vaya a vender esas acciones y, por el contrario, salió a justificar dicha inversión. Según relató, su intención era utilizar la participación económica argentina como una herramienta de acercamiento con los habitantes de las islas y, desde allí, contribuir al reclamo de soberanía.

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El empresario recordó que había comenzado a comprar acciones de FIC entre 2005 y 2006 y sostuvo que su proyecto se inspiraba en antecedentes de empresarios y dirigentes argentinos que habían considerado la posibilidad de adquirir intereses económicos dentro del archipiélago.

La oportunidad de avanzar apareció una década después, cuando se abrió una disputa por el control de la compañía. Elsztain presentó entonces una oferta para quedarse con la mayoría accionaria, pero la operación terminó bloqueada en Reino Unido, incluso con cuestionamientos públicos del gobierno de la entonces premier británicaTheresa May.

Ahora aseguró que, si volviera a aparecer una posibilidad semejante, estaría dispuesto a intentarlo nuevamente.

El mensaje que publicó Elsztain en Linkedin:

Mi abuelo Isaac siempre me decía que si Argentina se hubiera involucrado económicamente en la vida de las Islas Malvinas durante todo el siglo XX, probablemente hubiéramos evitado la guerra. No fue el único que pensaba eso: Perón intentó comprar la Falkland Islands Company (FIC) más de una vez y también lo intentó el empresario metalúrgico César Cao Saravia en el ‘77. La idea, que coincide con la estrategia diplomática de nuestro país desde hace décadas, era que estrechar los lazos sociales, económicos, culturales y productivos con las Islas Malvinas a través de una empresa argentina podía ayudar en el reclamo de soberanía.

Con eso en mente, desde 2005/06 fui comprando acciones de la Falkland Islands Company (FIC), una compañía de enorme relevancia estratégica y económica en las Islas Malvinas que tiene a cargo temas inmobiliarios, agropecuarios, hoteleros, entre otros. En el 2017 se abrió una oportunidad mayor, cuando los propios empleados de FIC hicieron una oferta para comprarla. La bolsa de Inglaterra es la cuna del liberalismo económico y, si una empresa recibe una oferta pública de compra, otra empresa puede ofertar más para quedarse con la compañía en cuestión. Pensé que esa era nuestra oportunidad, así que oferté para quedarme con el control mayoritario de la empresa más importante de las Islas Malvinas. Además de ampararme en la lógica del derecho inglés, pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social.

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Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas. Inclusive, Theresa May, primera ministra británica de la época, hizo declaraciones en contra de la compra de FIC (hoy FIH Group) por una empresa argentina. Mi empresa solo pudo mantener la participación minoritaria que había comprado a través del mercado -cercana al 2%- que tiene hoy, y la mayoría accionaria terminó en manos de Staunton Holdings Ltd. Todo esto fue público y cubierto por medios como Clarín y Página 12 en el 2017. Hoy volvió a surgir el tema en un artículo de La Nación y por eso hago estas aclaraciones. Porque nuevamente veo aparecer en redes sociales teorías conspirativas y antisemitas sobre mi persona, que distan tanto de la realidad concreta de los acontecimientos que a veces me parece hasta ridículo. Por lo general no hago intervenciones de este tipo, pero la causa Malvinas es tan importante para todos los argentinos, que me parece que no hay que quedarse callado.

Por mi edad, desde mis años de formación en el Colegio Nacional Buenos Aires y mi paso por la colimba, la causa Malvinas ha atravesado tanto mi vida privada como la del país. Pensar que podría haber aportado algo desde mi rol empresarial en este tema valió la pena, aunque haya fracasado. Si pudiera, no dudaría en volver a intentarlo -y quién dice, quizás vuelva a pasar.

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