Raúl Gámez recordó la pelea con los hooligans en México '86 y pidió paz para el próximo Argentina-Inglaterra.
El ex presidente de Vélez recordó su pelea con hooligans en el '86
A pocos días de un nuevo enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra, Raúl Gámez volvió sobre uno de los episodios más recordados que rodearon el partido disputado por ambas selecciones en el Mundial de México 1986: la pelea entre simpatizantes argentinos y hooligans ingleses en las tribunas del estadio Azteca.
El ex presidente de Vélez y antiguo referente de la hinchada del club explicó durante una entrevista en Radio Post que los incidentes comenzaron cuando un grupo de ingleses intentó desplazar a los argentinos de un sector de la cancha. Según su relato, los simpatizantes británicos buscaban ocupar ese espacio mientras las principales banderas y grupos argentinos se encontraban en otra tribuna.
"Se quisieron quedar con el espacio y ahí empezó todo", resumió Gámez. Aunque aclaró que una de las personas identificadas en las imágenes era su hermano, recordó que participó de los enfrentamientos y admitió que reaccionó sin medir demasiado las posibles consecuencias.
El partido se jugó el 22 de junio de 1986, apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas, por lo que el encuentro estuvo atravesado por una fuerte carga política y emocional. Dentro de la cancha, Diego Maradona convirtió los dos goles más famosos de su carrera: la denominada Mano de Dios y la jugada posteriormente elegida como el Gol del Siglo.
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Fuera del campo de juego, la tensión también era elevada. Gámez aseguró que los enfrentamientos continuaron después del encuentro en las calles cercanas al estadio y que se produjeron peleas de gran intensidad entre hinchas de los dos países. También reconoció que algunos argentinos pudieron haber tomado banderas inglesas, que posteriormente fueron mostradas como trofeos por distintas parcialidades.
El dirigente sostuvo que no todos los simpatizantes viajaron a México con la intención de provocar incidentes, aunque admitió que el conflicto de Malvinas influía en el ánimo de quienes asistieron al partido. En su caso, afirmó que llegó al estadio para observar el encuentro y terminó involucrado en la pelea.
"Fui a ver el partido y terminé en la galleta", expresó. En aquel momento tenía 40 años, colaboraba en una subcomisión de Vélez y todavía no había comenzado la etapa institucional que años más tarde lo llevaría a conducir al club de Liniers.
Con el paso del tiempo, Gámez se convirtió en uno de los dirigentes más destacados de la historia de Vélez y también en uno de los primeros referentes del fútbol argentino que reclamaron la suspensión del público visitante como una medida para reducir la violencia.
Según recordó, mucho antes de que la restricción comenzara a implementarse de manera generalizada en 2013, le planteó al entonces presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Julio Grondona, la necesidad de que durante un período los partidos se jugaran únicamente con simpatizantes del equipo local.
La propuesta surgió en medio de una etapa marcada por enfrentamientos constantes, muertes en los estadios y choques entre barras antes y después de los partidos. Gámez consideraba que evitar los traslados de grandes grupos de hinchas podía disminuir los cruces y permitir que los clubes identificaran y asociaran a quienes ingresaban a sus canchas.
Para el exdirigente, la medida también produjo un cambio en la composición de las tribunas. Aseguró que la ausencia de visitantes facilitó el regreso de las familias y permitió que niños y adultos pudieran caminar por las inmediaciones de los estadios con la camiseta de su equipo sin exponerse a encontrarse con otra parcialidad.
"Hoy los padres van con los hijos con la camiseta de su club y no hay problema", señaló. En ese sentido, destacó que numerosos estadios comenzaron a ocuparse con simpatizantes locales y que los clubes sumaron nuevos socios.
Frente al próximo encuentro entre la Selección argentina e Inglaterra, Gámez coincidió con la postura pública del entrenador Lionel Scaloni, quien buscó quitarle dramatismo al partido y reducir la tensión alrededor del cruce.
El expresidente de Vélez reconoció que el antecedente de la guerra y la rivalidad deportiva siguen presentes en la memoria colectiva, pero remarcó que pasaron más de cuatro décadas y que una gran parte de los jóvenes que asistirán al partido ni siquiera había nacido cuando se produjo el conflicto del Atlántico Sur.
Por ese motivo, pidió que el enfrentamiento se desarrolle en paz y que tanto los hinchas argentinos como los ingleses eviten cualquier provocación. "Ojalá que del lado de Inglaterra pase lo mismo, que hagamos un partido en paz y que lo ganemos", manifestó.
Durante la entrevista, Gámez también diferenció las peleas entre hinchas del sacrificio realizado por quienes combatieron en Malvinas. Sostuvo que los verdaderos valientes fueron los jóvenes enviados a las islas en condiciones desfavorables, sin el equipamiento, la alimentación ni la preparación necesaria.
El dirigente envió un reconocimiento a los veteranos y caídos en la guerra y cuestionó cualquier intento de presentar los enfrentamientos entre barras como una demostración comparable de coraje. "Ellos fueron los que verdaderamente defendieron a la Argentina", afirmó.
Gámez también recordó una anécdota que lo tuvo frente al boxeador Carlos Monzón durante una reunión por el cumpleaños de Alfio "Coco" Basile. De acuerdo con su versión, Monzón llegó molesto porque no había sido invitado y comenzó a provocar a varias de las personas que se encontraban en el lugar.
La discusión aumentó de tono hasta que ambos estuvieron a punto de enfrentarse físicamente. Gámez negó haber desafiado deliberadamente al campeón mundial y aseguró que la pelea fue evitada porque otras personas sujetaron a Monzón. Según relató, permaneció en el lugar hasta confirmar que el boxeador se había retirado.



