Post: Mendoza PostJueves 12 Jul 2018 5 días atrás

En una extensa exposición, la jurista Aída Kemelmajer de Carlucci defendió este miércoles el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo desde la óptica de la progresividad del derecho, y se cruzó fuerte con la radical tucumana Silvia Elías de Pérez, una de las líderes del sector antiabortista.

Kemelmajer advirtió que "quienes se niegan a la aprobación de esta ley parecen decir ?nosotros sabemos más que el Comité de los Derechos del Niño', ?nosotros sabemos más que la Organización Mundial de la Salud', ?nosotros sabemos más que el Comité de los Derechos Humanos', ?nosotros sabemos más que la Corte Interamericana de Derechos Humanos'".

"Por eso, desobedezcan lo que dicen todos estos organismos", dijo la mendocina, al sostener que "este es un tema de salud pública que compromete derechos humanos".

La jurista explicó también  que "en nuestro sistema constitucional, que sigue la Convención Interamericana de Derechos Humanos, no se duda de que hay vida desde la concepción en principio. Por eso cuando se redactó el Código Civil y Comercial se mantuvo esa regla".

Pero a su vez señaló, "todos sabemos que los derechos no son absolutos, que pueden entrar en conflicto con otros derechos. Cuando esto pasa, esos conflictos de derechos deben resolverse sobre la regla de la proporcionalidad, que significa que a cada uno de estos dos derechos se les ponen restricciones".

En marco, puntualizó Kemelmajer, "las leyes de muchos países y este proyecto de ley dicen que primero va a haber una progresividad", y ese principio "se mantiene por dos criterios: uno, el de la mayor progresividad del desarrollo, y otro, las causales o indicaciones".

"En el primer trimestre, como el feto no tiene suficiente desarrollo, le damos más peso al derecho a la autonomía de la mujer", señaló, y agregó que a la inversa, "cuando el feto tiene más desarrollo se restringe la autonomía de la mujer".

Cruce con Elías de Pérez

Esta exposición fue cuestionada por Elías de Pérez. "No encuentro la regla de proporcionalidad. El ser humano se juega la vida, y por otro lado estamos hablando de la autonomía de la mujer", advirtió la tucumana.

Sin embargo, Kemelmajer insistió en que en el caso del feto "esta vida está dentro de otra persona, dependiendo absolutamente de otro cuerpo; entonces cuando los intereses de ambos son convergentes, el ordenamiento le presta plena protección a esa persona".