Gansos vs radicales, el divorcio del verano... y con platos rotos - Mendoza Post
Miércoles 3 Ene 2018Miércoles 03/01/18 atrás
Director Periodístico

Las incomodidades mutuas se sentían desde hace meses. Más precisamente, desde que el diputado demócrata Marcos Niven se abstuviera en la votación por el ítem aula en un lejanísimo marzo de 2016. Desde aquel momento hasta hoy, la convivencia entre el radicalismo y la conducción del Partido Demócrata ha ido desmejorando en proporción geométrica, pasando por momentos muy duros el año pasado, como la confección de listas electorales del frente, hasta el “broche de oro” del PD, que obligó al gobernador Alfredo Cornejo a guardar en el cajón una de sus leyes más importantes, un proyecto de Juan Carlos Jaliff que modificaba sensiblemente el funcionamiento de la Suprema Corte, y agregaba dos miembros al tribunal. Por razones que tienen que ver con el complejo entramado político mendocino, el “No” de los demócratas resonó mucho más fuerte que el del Frente Renovador, encarnado por el diputado sindicalista Guillermo Pereyra.

Los enojos quedaron a flor de piel y estallaron apenas empezó el año, por una decisión administrativa del presidente de la Cámara de Diputados, el radical Néstor Parés, quien le bajó una cantidad importante (entre seis y diez, de acuerdo a cada fuente) al bloque unipersonal del PD, cuya banca ocupa el diputado Marcos Niven. Entre los expulsados de la Casa por el fin de su contrato, hay algunas “vacas sagradas” del PD, como Aldo Vinci, y un puñado de dirigentes históricos más o menos conocidos, que incluso integran la actual conducción partidaria.

Balter, entre Jaliff y Cobos... ¿Chau al frente?

Es difícil precisar el impacto de la onda expansiva, pero la verdad es que tanto demócratas como radicales, saben que los “gansos” –al menos mientras les conduzca Carlos Balter- están más afuera que adentro de Cambia Mendoza.

Nadie rompe un frente político por un puñado de contratos. Por lo tanto, las acusaciones que los demócratas prácticamente escupieron ante la prensa ayer, señalando al gobierno por montar “represalias” y “venganza” por aquel voto que negó ampliar la Corte; tienen razones muchísimo más profundas que la baja de asesores conocida ayer, y que envaró a Balter, Marcos Niven, Mercedes Llano, y otros integrantes de la cúpula del PD. En el fondo, los demócratas sienten que el gobierno no les trata como socios, sino como empleados. Y sus dirigentes tienen la sangre en el ojo por el armado electoral que en privado juzgan “injusto”, sobre todo porque a Carlos Balter se le negó la posibilidad de ser el segundo candidato a diputado nacional el año pasado. Qué decir de la reciente aparición de un grupo demócrata encabezado por Richard Battagión y Josefina Canale, los titulares de Aysam y del Instituto de Juegos, quienes encabezan un grupo demócrata dispuesto a darle pelea a la vieja guardia del partido en las internas de marzo. Los dirigentes del PD están convencidos que tras aquel grupo hay una operación del gobierno y del PRO, para quitarles el partido a los gansos menos… afines al gobierno.

Algo de eso, hay.

El divorcio está en marcha. Y ayer empezó la división de bienes, con la módica pelea de los contratos.

En la conferencia de prensa que los gansos montaron para quejarse ante los periodistas, se esgrimieron argumentos muy fuertes. Balter habló de “internas”, Niven de “venganza y represalia” y luego, fuera de los micrófonos, les contaron a los hombres y mujeres de prensa que el gobierno provincial había subido la planta de personal en casi 1.000 casos. En la conferencia, el tono de las afirmaciones fue de ruptura sin retorno.

No se puede sostener un frente con sospechas sembradas entre unos y otros. Y no hay mucho regreso posible luego de la conferencia de prensa incendiaria de ayer. El llamado de Gabriel Llano a uno de los operadores radicales para resolver el problema resultó póstumo. Fue posterior a la convocatoria a los periodistas. Un claro error político, nadie llama a conversar habiendo convocado antes a los periodistas, para arrojar una bomba.

En las conversaciones privadas, los demócratas se quejan amargamente de la falta de consulta del oficialismo con los aliados de Cambia Mendoza, del armado de las listas, de la escasa participación en distintos niveles de gobierno, y creen que el gobernador busca contratos de adhesión incondicional, en lugar de partidos políticos aliados. Del otro lado, arrojan pestes sobre la conducción del Partido Demócrata, y han decidido soltarles la mano poniendo foco -especialmente- en los supuestos de falta de voluntad frentista, y el egoísmo y el personalismo que le achacan los radicales a Carlos Balter. “Si quieren irse, que se vayan… a ver cuántos votos juntan en 2019 con el cartelito de Partido Demócrata. Fueron en la lista de Cambia Mendoza y así consiguieron una banca… A nosotros nos gusta el frente, pero no podemos estar negociando todo con los aliados, como si fuesen Cristina… porque se han puesto igual de duros. Balter tendrá que hacerse cargo” graficó una fuente del radicalismo. “Hubiésemos preferido no pelearnos, pero es mejor que sea ahora, y no cuando tengamos que aprobar algo importante… Es mejor así… y de última… podremos negociar las leyes con el peronismo… ¿cuál es el problema?” especuló.

Otro de los radicales que habló ayer de todo este asunto con el gobernador Cornejo, quien pasa unos días de vacaciones en Chile, fue mucho más crudo. “Nunca estuvieron cómodos con nosotros… es más… les gusta José Ramón… mire… en plena campaña… Balter mandó al grupo de WhatsApp un video de Mario Vadillo, de Protectora, donde se promocionaba un plan para estatizar los registros del automotor… Después, dijo que lo había enviado por error. Nosotros no vamos a estar sosteniendo el PD para que después se vayan con Ramón. Que se vayan ahora” expresó.

Néstor Parés, presidente de la Cámara de Diputados.

Néstor Parés, el presidente de la Cámara, es quien puso la cara por el oficialismo en la dura decisión de bajar los contratos del bloque demócrata, al que dejaron “pelado” con un secretario y un asesor, como le corresponde a cualquier diputado raso. Parés no lo dirá nunca, pero tiene el respaldo de Cornejo para el recorte que también afecto, en menor medida, a radicales y peronistas. Parés se deshizo ayer en explicaciones administrativas y de austeridad. Negó la “venganza” denunciada por los gansos, pero tampoco se lo vio incómodo con la pelea. Aunque sabe que tendrá que devolverles a los demócratas un par de contratos el mes que viene, cuando Niven pida que la Cámara vote si son un bloque o no. Parés soportó ayer las críticas, y hoy pondrá una saludable distancia de más de 1.000 kilómetros con los demócratas, rumbo a su destino de descanso, en la costa argentina.

Da toda la sensación que Parés empujó afuera, por motivaciones políticas inconfesables en público, a quienes se quieren ir por razones menos altruistas que las declamadas, como la independencia de poderes, uno de los argumentos esgrimidos ayer.

La interna

Los demócratas, se sabe, están divididos en dos grandes grupos. Los conducidos por Balter, el ala más conservadora que se negó a la ampliación de la Corte con argumentos que bien podrían ser tomados por un partido de oposición, y los que se agrupan alrededor de Battagión, Josefina Canale, Diego Arenas, Roberto Pradines, y varios otros. Este último grupo se define como “frentista”, y tiene participación activa en el gobierno.

Nadie lo va a reconocer, ni en condiciones carcelarias. Pero en el gobierno ya piensan en cómo arruinarle el día a Balter en las internas de marzo. “En los lugares en los que tienen concejales… trabajan con nosotros… y vamos a ayudar en todo lo que se pueda” dijo una fuente oficial. Remató con una frase cruel. “Les vamos a ganar la interna”.

El día que Cornejo presentó a Josefina Canale al frente del Instituto de Juegos.

Otro hombre del oficialismo fue igual de mordaz y un tanto más específico. “En el PRO hay unos 500 militantes que están afiliados al PD. Te aseguro que ese día Omar De Marchi los mueve y votan todos por la boleta en donde no estén los de Balter” aseguró. De Marchi ha estado tratando de mejorar su relación con la cúpula del PD. Sabe que en la discusión 2019 puede ser una válvula de escape a los demócratas que quieren estar en Cambia Mendoza, pero sin someterse a la UCR.

El futuro

Es muy difícil que el PD pueda sostenerse en Cambia Mendoza, y de todos modos, está claro que ya no les importa tanto como antes. De hecho, Carlos Balter le “baja el precio” al frente, al darle categoría apenas de frente electoral, en lugar de frente político o de gobierno. “Es un frente electoral que se hizo en 2015, en 2017, hicimos aparte para Santa Rosa y San Carlos, y vamos a ver si las autoridades del partido lo quieren rehacer en 2019” dijo a este diario. Eso, y decir que el frente está roto, es casi lo mismo.

De todos modos, en los laboratorios radicales deberán meter más variables en el análisis y no cometer el error de subestimar a Balter, Niven, Gabriel Llano, y Vinci. Es probable que el discurso “independentista”, o menos frentista, mostrándose como víctimas de un radicalismo voraz, le reporte a la conducción gansa beneficios internos en el mundo del PD. Aunque no es muy amplio en votos, hay que recordar que en la interna de marzo votan sólo los afiliados. A Balter y Niven les será sencillo mostrar a Battagión, Canale y el resto como “cornejistas y amigos de De Marchi” en una pelea interna. Distinto es si pueden movilizar el suficiente aparato, a la vieja usanza, para mantener el poder partidario.

Hay que esperar a marzo. Si en el PD ganan las actuales autoridades, formalizarán su salida del frente casi de inmediato. Y si no, los radicales tendrán unos aliados más amables. De momento, Cambia Mendoza irá languideciendo. A medida que se acerque 2019 y el PRO haga explícitos sus planes nacionales dentro de Cambiemos, las tensiones locales con el PD, el Frente Renovador, Libres del Sur y los Socialistas, serán prácticamente insostenibles. Hoy, los une sólo Cornejo.