Viernes 22 Dic 2017Viernes, 22/12/17 atrás
Editora
porEli Toro

Es común para los mendocinos pensar -y extranjeros también- en platos gourmet, menú de pasos, y por qué no, hasta comida molecular al momento de hablar de gastronomía asociada a una bodega. (También precios algo «salados», por supuesto).

Pero lo cierto es que al conocer Cava Lobo resto bar, ubicado en el corazón de Chacras de Coria, en la Bodega Masiero, esos preconceptos desaparecen al momento en que se atraviesa la puerta de entrada. Un ambiente relajado, rústico, familiar y de amigos invade al que elije sentarse en una de las mesas de madera del lugar.

Ambiente relajado, agradable y no menos de cuatro personas por mesa

Al menos dos personas se ven constantemente yendo y viniendo de la cocina, charlando con los comensales, recomendando menúes y asegurándose de que todo esté bien. No están vestidos como mozos, pero reparten los platos a los clientes como anfitriones a los invitados de su propia casa. Son nada menos que los propios dueños del lugar, Eduardo Masiero y Daniel Perez Ojeda.

«Bodega Masiero está en el lugar desde 1962, pero hace dos meses se sumó el emprendimiento gastronómico», cuenta al Post Eduardo .

Parte del menú

"No es solo la gastronomía, está la bodega, el vino, la comida, el ambiente, los amigos, las familias". 

«Como bodega teníamos la idea de anexar la parte gastronómica hace mucho, de todos los que formamos parte de la bodega nadie estaba en condociones de atenderla, de todos, al que más le gustaba la onda de la cocina era a mí. Un día nos juntamos con Daniel, le comenté la idea, le gustó y largamos», sigue.

«No es solo la gastronomía, está la bodega, el vino, la comida, el ambiente, los amigos, las familias. Eso se fue puliendo, y hemos llegado a esto, nos vemos a mitad de camino, ya que también nos interesa la elaboración de la cerveza artesanal», promete. «Dentro del predio está la posibilidad de luego ampliar a lo que es parrilla», ya augura Daniel.

Riquísima carne a la masa casera en cazuela individual

"Solo sabíamos que queríamos un lugar donde todo esté apuntado desde el punto de vista del cliente" 

«No somos gastronómicos, vamos aprendiendo a medida que avanzamos. Solo sabíamos que queríamos un lugar donde todo esté apuntado desde el punto de vista del cliente, esa es nuestra experiencia, la de consumidores, y todas las falencias que hemos encontrado en otros lugares, queremos que acá no existan: la demora, la mala atención, o los platos chicos y excesivamente caros», agrega.

Parece que la fórmula funcionó porque en medio de la entrevista con ambos, mientras ojeábamos la carta y veíamos platos como «bife a lo pobre», «lomo envuelto», «asado de tira», «papas rústicas» o «empanadas», aunque también lomos y pizzas, nos sorprenden con una exquisita carne a la masa casera en cazuela que ya sabemos que no vamos a poder terminar.

Papas rústicas (y grandes) acompañaron

«Es que odiamos ir a comer y salir con hambre», acotan ambos. «La idea es hacer buena comida, buena cantidad, que la gente coma bien en un buen ambiente, uno que no sea excluyente, que se sientan como si estuvieran en su casa con amigos y se vayan con la panza llena», dicen.

El «sistema», si se lo puede llamar así, para comer en Cava Lobo no es exactamente uno de tenedor libre, pero si alguien se queda con hambre y le pregunta a alguno de sus dueños «¿Tenés más?», la respuesta es «sí, obviamente». Tal como en casa, pero en la bodega.


 Seguí a Cava Lobo en Facebook.