Las historias detrás de dos deportistas récord argentinas - Mendoza Post
Viernes 11 Ago 2017Viernes 11/08/17 atrás
Periodista
porAna Paula Negri

A los logros en deportes que no son fútbol, les cuesta mucho encontrar un lugarcito en los portales de noticias. Este es el caso de Andrea Berrino que compitió el mes pasado en el mundial de natación en Hungría. La cordobesa de 23 años logró superar su propio récord dos veces con un tiempo de 27s 96/100 en la primera ronda y en la semifinal cuando cronometró 27s. 80/100. Finalmente fue la segunda mejor nadadora sudamericana en el mundial de Budapest.

Perseverancia y mucho esfuerzo con las claves para el éxito de estas dos valientes.

Pero nuestro país casi se queda sin poder celebrar esta hazaña ya que Andrea estuvo a punto de dejar de nadar cuando era una adolescente. "En 2011, cuando tenía 16 años y estaba clasificada para el mundial juvenil, me dijeron que no podía nadar más. Que no iba a poder competir nunca en el alto rendimiento. No lo podía entender", recuerda Berrino en diálogo con diario La Nación.

Su preparador físico, Federico Rossi, fue fundamental para mejorar su rendimiento. Ella sufría de un problema congénito que le provocaba una descompensación en la espalda por la que terminó con una tendinitis.

La competencia de Berrino es consigo misma.

"Fede me dijo: '¿Vos confías en mí? Yo te prometo que vas a volver a nadar", recuerda Berrino el diálogo con él hace 11 años. Y agrega su preparador: "Los médicos me decían: 'vos te crees que sos superman".

La relación entre ellos y el compromiso de Rossi fue la clave. Él cuidaba a su pupila como a una hija: "Pasamos largas horas en los médicos. Había que tener paciencia, difícil para una chica de 16 años que sólo quiere competir” e incluso agregó: "A las dos de la mañana la levantaba para que se ponga el hielo en la espalda".

Ella por su parte contó: "Todos los días hacía rehabilitación, entrenaba solo piernas y trataba de ir a algunos campeonatos. Yo quería nadar, pero tenía muy malos resultados. Pero bueno, era porque no entrenaba. Fue un tiempo muy duro".

En 2013 llegó su primera alegría, con tan solo 18 años se coronaba como la mejor argentina. Pero los médicos le detectaron una trombosis en la pierna derecha causada por un factor hereditario: “Debo tomar unas aspirinetas de por vida. Lo tengo que tener muy en cuenta en los viajes largos y cuando voy a la altura. Suerte que me agarró en la pierna y no en la cabeza. Lo peligroso es que se te desprenda un coaguló", reconoce resignada.

Nuevamente en el agua de Kazán la recibió en 2015 donde logró impresionantes marcas. Ella tenía en la mira Río pero se rompió un dedo en un entrenamiento y la paciencia debió ser su mejor virtud: "Hay que darle para adelante", subraya la cordobesa.

Andrea junto a Federico, su entrenador.

"La veo acá y no lo puedo creer", se emociona Rossi y agrega: "A veces, uno quiere subir cuatro escalones de una vez y no se puede. Esto es largo y hay que tener paciencia. Ya verla competir en este nivel es un premio". A un año de terminar el profesorado de educación física y con su mejor plusmarca en los 50 metros espalda, Berrino concluye: "Estoy feliz".

Belén Casetta logró ayer por la tarde romper el récord sudamericano en los 3000 metros con obstáculos en el mundial de Londres con un tiempo de 9:25.99, bajando diez segundos lo que había realizado el miércoles pasado cuando consiguió el pasaje a esta definición.

La futura médica aprovecha el lugar sobrante en la valija para llevar los libros de la facultad.

Casetta quedó 11º en la carrera y en diálogo con TyC Sports declaró: "No puedo creer lo que estoy viviendo. Correr en un estadio con tanta gente es increíble, no se parece en nada a los Sudamericanos", agregó la marplatense quien confesó haber dado su mejor esfuerzo confesando que llegó "al límite, el otro día me sentí muy bien, pero hoy di todo. Las últimas vueltas me costaron mucho, pero estaba muy enfocada".

Belén aprovecha el tiempo entre entrenamientos para estudiar medicina.

Desde pequeña, los padres de Belén la inscribían en cuanta actividad física podían. Practicaba básquet, gimnasia artística o tenis y a pesar de que el tenis fue la que más le gustaba, no pudo seguir practicándolo por los altos costos.

Pero no se quedó quieta, su papá vio un cartel que promocionaba una carrera de 1200 metros y la anotó. Desde ese momento en adelante nunca dejó de correr. Actualmente se levanta a las 4 de la madrugada a estudiar, a las 6 empieza el entrenamiento y no para hasta las 23. Todos los días igual y aunque parezca un ritmo difícil de llevar ella asegura que ya acostumbró y se reconoce “hiperactiva”.